Elisa Loncón, durante su visita a Vitoria. / JESUS ANDRADE

Elisa Loncón - Presidenta de la Convención Constituyente chilena

«Ni la izquierda ni la derecha han defendido los intereses de los chilenos»

Considerada la voz del pueblo mapuche, la linguista y diputada ha sido galardonada por el Gobierno vasco con el premio René Cassin

GERARDO ELORRIAGA

Elisa Loncón es la voz del pueblo mapuche. La afirmación es literal y figurada. Como lingüista, trabaja en favor del reconocimiento del mapudungun, el idioma de esta comunidad indígena radicada en Chile, y, por su condición de diputada, participa en la convención que redacta una nueva Carta Magna para la república austral. Ha ejercido la presidencia de la Convención Constitucional que prepara el nuevo texto y ha llegado a Bilbao para recoger el premio René Cassin de derechos humanos, otorgado por el Gobierno vasco.

- ¿La ultraderecha, que controla la oposición, puede frenar el proceso constituyente?

- Queremos creer que no. Son una minoría y hemos llegado a todos los acuerdos posibles para integrarla en el debate constituyente en el que están todas las tendencias. Tampoco existe una derecha unificada, sino una corriente dialogante y otra más conservadora. Ahora bien, además del riesgo de aprobación y rechazo, existe el peligro de que se use una estrategia de desinformación, que se difundan falsas realidades.

- El Informe Regional de Desarrollo Humano del pasado año, publicado por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, asegura que Chile es el país más desigual en la distribución de ingresos. El 10% controla el 60% de los ingresos. ¿Cómo combatir esta flagrante injusticia?

- Hay que luchar con hondas transformaciones. Existe una centralización en torno a la capital Santiago y las regiones no deciden su planificación ni su futuro y queremos que puedan gestionarlo. El problema es que la Constitución actual, de origen pinochetista, que considera que el Estado es subsidiario porque le confiere a la empresa el rol para definir las relaciones entre el Estado y el individuo. Ese texto ni es participativo ni garantiza los derechos sociales.

LAS FRASES:

  • La fuerza del cambio. «La alternativa en mi país está en los pueblos nativos, los jóvenes o las feministas»

  • Plebiscito. «El nuevo Gobierno debe cumplir las expectativas de los ciudadanos y colaborar con el proyecto constitucional»

- Ha pasado un tsunami y se ha llevado a los partidos tradicionales. Chile es un país polarizado entre la izquierda y la extrema derecha. ¿Existe el riesgo de enfrentamiento?

- Creo que la polarización es artificial. Ni la izquierda ni la derecha han defendido los intereses de la población al implementar la Constitución de la dictadura. Los sectores políticos se alejaron de las demandas de los pueblos al ponerse al servicio de un sistema político y económico tan discriminador. La fuerza del cambio ha estado en manos de los independientes promovidos por movimientos sociales, y si los partidos tradicionales no se renuevan, seguirán debilitándose. La alternativa en mi país está en los pueblos nativos, los jóvenes o las feministas, y sus propuestas para una convivencia diferente.

Expectativas ciudadanas

- El estallido de 2019 es una espada de Damocles, ¿cómo hacer frente al desafío?

- El nuevo Gobierno debe cumplir las expectativas de los ciudadanos y colaborar con el proyecto constitucional organizando el plebiscito de salida. Hay extremismos de izquierda y derecha que utilizan artilugios para su propio interés, y frente a eso, los nuevos gobernantes tienen que apoderarse de la sabiduría del movimiento social y afianzar la responsabilidad de las instituciones políticas. Hay que construir una democracia que reconozca la naturaleza. Por ejemplo, el agua es un bien privado en Chile y esta situación ha provocado una crisis nacional. Hay que responder a la demanda social, que reclama su carácter público, frente a los derechos de los individuos.

- En un país tan dividido, hay una causa en la que todos los partidos se unen y que consiste en la esquilma y sojuzgamiento del pueblo mapuche, llegando incluso a aplicar la Ley Antiterrorista cuando ha planteado sus reivindicaciones.

- Nos encontramos ante una gran oportunidad. Hemos dialogado para conseguir las transformaciones que merecemos. Permanece un discurso heredado del periodo colonial que ha quedado en la cultura y la política y que nos define como seres atrasados. Como pueblo podemos aportar a la nación, ampliar la democracia y convivir desde el respeto mutuo. Nuestra aspiración es que la Constitución reconozca el derecho a ser distinto.

- ¿La iniciativa chilena es una nueva oportunidad para la izquierda continental después del fiasco de Ecuador, Venezuela y Nicaragua?

- Fue el fracaso de todos aquellos que pensaron que los pueblos indígenas son parte del retraso y establecieron la disyuntiva entre progreso y primitivismo. No supieron ver que los pueblos originarios tienen la práctica en el cuidado de la naturaleza. La pandemia es consecuencia de un sistema de vida que no planifica en equilibrio con el medio ambiente. Hay que instalar una democracia con mayores valores y, asimismo, una forma diferente de hacer política.

- ¿Chile tiene capacidad para girar hacia un sistema diferente? En la icónica película 'Missing', del director Costa Gavras, el embajador del Gobierno de Washington reconocía el apoyo de la Casa Blanca al golpe de Pinochet porque 3.000 empresas estadounidenses tenían intereses en el territorio austral.

- En la actualidad también hay firmas chinas haciendo políticas extractivas. Los pueblos tienen derecho a la autonomía con independencia de lo que diga USA o Europa. No hay alternativa de vida para la sociedad. El pueblo mapuche lleva siglos de lucha y la opresión no puede ejercerse a perpetuidad.

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