Agentes de seguridad cubanos vestidos de civil rodean la vivienda del activista Yunior García Aguilera. / EFE/Vídeo: Atlas

Cuba reprime la Marcha Cívica por el Cambio con detenciones y asedios a los opositores

El Gobierno consigue desactivar la protesta de la disidencia con un fuerte despliegue de policías y militares

ANGE RIBERA

Los cubanos no pudieron manifestarse ayer de forma pacífica para abogar por la liberación de los presos políticos y exigir el cese de la represión. La convocatoria del grupo Archipiélago, formado por jóvenes intelectuales, artistas y activistas, fue abortada por la ola de arrestos y la campaña de intimidación llevada a cabo por el Gobierno para evitar que de nuevo recorran el mundo imágenes como las del 11 de julio, cuando miles de ciudadanos salieron a las calles inesperadamente para pedir un cambio de sistema en la isla comunista.

La Marcha Cívica por el Cambio ni siquiera pudo contar con la participación del actor y dramaturgo Yunior García Aguilera, que ha servido de voz al colectivo que se ha atrevido a enfrentarse al régimen. Desde que el domingo agentes de la seguridad del Estado rodearan su vivienda, se encuentra en arresto domiciliario. Incluso impidieron su plan inicial de caminar solo por la ciudad con una rosa blanca como anticipo de la concentración.

Tampoco lograron acudir diversos observadores internacionales, que pretendían ser testigos del acto. A todos se les impidió la entrada en Cuba. Como también ocurrió con una misión compuesta por Rosa María Payá, fundadora de Cuba Decide, que viajó acompañada de los eurodiputados de Vox Hermann Terstch y Carlo Fidanza.

El amplio despliegue de agentes de seguridad y partidarios del Ejecutivo de Miguel Díaz-Canel logró por este y otros medios atemorizar a la mayoría de los ciudadanos, que decidieron encerrarse en sus hogares, imposibilitando así una protesta masiva como la del pasado verano. Imágenes publicadas por activistas y promotores en las redes sociales mostraban anoche un amplio despliegue de las unidades especiales conocidas como 'boinas negras' y de agentes camuflados de civiles a lo largo de todo el país.

Asimismo, se conocieron detenciones y arrestos domiciliarios de otros disidentes como Guillermo Fariñas. En las jornadas previas, las fuerzas de seguridad habían citado además a decenas de activistas en comisarías y otros departamentos estatales.

Amenazas

Varios de ellos señalaron que recibieron amenazas si participaban en la marcha del 15-N. Horas antes del inicio de las protestas también se retiraron las acreditaciones de muchos periodistas y gráficos, entre ellos los de la Agencia Efe española.

De cualquier manera, los organizadores del grupo Archipiélago creen que, aunque no pudieron repetir el éxito de hace cuatro meses con las mayores protestas de los últimos años en la isla, la convocatoria sí cumplió su objetivo al promover un amplio debate en la sociedad civil cubana.

La oposición denunció un aumento de la represión de un régimen que hizo hincapié en denunciar la supuesta instrumentalización política de las marchas y el papel en la sombra que tendría Estados Unidos. En una alocución televisada, el ministro de Exteriores, Bruno Rodríguez, tildó anoche de «operación fallida» la convocatoria de los grupos opositores.