Los miembros de una mesa electoral cuentan los votos en un centro de votación en Santiago de Chile. / AFP

Chile confía su Constitución a independientes y la izquierda

La derecha oficialista es la gran perdedora en los comicios donde se eligió a la variopinta convención que escribirá la nueva Carta Magna

IVIA UGALDE

El resultado de la doble jornada electoral que se celebró este fin de semana en Chile fue de todo menos esperado. Ningún analista ni encuesta se acercó siquiera a predecir que los independientes, junto con la izquierda, serían los grandes triunfadores. En ese crisol de sensibilidades que van desde el feminismo al medio ambiente, pasando por la educación, la justicia social y la salud estará la voz cantante de la convención que se encargará de la redacción de la nueva Constitución que dejará atrás la actual, promulgada en 1980 durante la dictadura de Augusto Pinochet.

Con el 96,2% de los votos escrutados, los llamados 'outsiders' –por carecer de membresía partidaria– se imponían este lunes con 48 de los 155 escaños que conformarán la comisión que alumbrará la nueva Ley Fundamental en un plazo máximo de un año y que será sometida a referéndum en 2022. Por detrás se situaban los dos grandes grupos de la oposición izquierdista, con 52 asientos (27 de Apruebo Dignidad y 25 de Lista del Apruebo). Mientras, la derecha oficialista, que acudió a las urnas en una coalición bautizaba como Vamos por Chile, apenas alcanzaba una representación de 38 miembros, muy lejos del tercio de apoyos a los que aspiraba para seguir llevando el timón en la nueva hoja de ruta.

El batacazo de los partidos tradicionales, en especial de los conservadores, fue una sonora bofetada popular contra una clase política sobre la que dicen no sentirse representados. «Estamos siendo interpelados por nuevas expresiones y liderazgos. Es nuestro deber escuchar con humildad y atención el mensaje de la gente», reconoció el presidente de Chile, Sebastián Piñera, tras admitir que no están «sintonizando adecuadamente con las demandas y anhelos de la ciudadanía».

La variopinta composición de la convención se eligió, eso sí, por menos de la mitad del padrón electoral. Una vez más, a diferencia de lo que se auguraba, la participación se situó en el 43,3%, menos de 6,5 millones de personas, pese a tratarse de uno de los sufragios más importantes en los 31 años de democracia.

La comisión está previsto que comience a sesionar el mes que viene y necesitará al menos dos tercios de los votos de sus 155 integrantes para aprobar las normas del nuevo texto, un mecanismo que hará imprescindibles los grandes pactos entre las fuerzas políticas. Previamente, tendrá que pasar por una corrección para dar cabida al mismo número de hombres que de mujeres, lo que dará como resultado la primera Constitución paritaria del mundo. Además, incluirá a 17 miembros de pueblos indígenas, cupo fijo que ya tenían reservado.

Los independientes está claro que marcarán la pauta en el debate de la nueva Carta Magna pero no podrán imponerse, ya que no tienen los dos tercios necesarios para aprobar cada norma. No obstante, diversos analistas apuntaban ayer que este grupo, si bien tienen criterios divergentes en algunos temas, en general son afines a posiciones progresistas. Por lo tanto, se prevé que en muchos aspectos sintonicen con la oposición de izquierdas, sumando así los respaldos que permitan pergeñar cambios profundos en el modelo de país.

Más derechos sociales

El sorprendente triunfo de los 'outsiders' es visto por los expertos como el inicio de un nuevo tipo de política ciudadana y el certificado de defunción de los desacreditados partidos convencionales. Esta flamante generación busca canalizar las demandas ciudadanas de la crisis social de 2019, que se resolvió con la convocatoria del proceso constituyente. En sintonía con la izquierda, defienden un país con más derechos sociales y abogan por desprivatizar servicios básicos como el agua, la educación –una de las más caras de la región– o las pensiones.

La derecha, por el contrario, se inclina por mantener el actual modelo económico chileno basado en el libre mercado y donde el Estado tiene un papel subsidiario. El temor a que esa filosofía salte por los aires hizo que la Bolsa de Santiago se desplomara un 9,6% en su apertura.

España ofrece suexperiencia para laredacción del texto

El Gobierno español envió este lunes una felicitación a Chile por la «madurez democrática de la ciudadanía y la fortaleza y solidez de sus instituciones» en la cita con las urnas de este sábado y domingo en la que se eligió a los miembros de la Convención que redactará la nueva Constitución, además de alcaldes y concejales. El Ministerio de Asuntos Exteriores, UE y Cooperación expresó en un comunicado su confianza en que «a través del diálogo y la búsqueda de amplios consensos» el país redactará «una Carta Magna que recoja las aspiraciones de progreso y bienestar de la amplia mayoría de la sociedad».

De igual manera, el Ejecutivo reiteró «su disposición a apoyar el proceso constitucional de Chile, decidido por su ciudadanía en el plebiscito del pasado mes de octubre, compartiendo la experiencia constitucional española y poniendo en valor los vínculos que unen a Chile y España como países hermanos».

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