El presidente venezolano, Nicolás Maduro, este lunes en Caracas, acompañado de la cúpula del chavismo tras su triunfo en las urnas. / EFE

El chavismo consolida su poder con un triunfo en las regionales y municipales

Maduro se reivindica como demócrata tras una victoria contundente pero empañada con la abstención más alta de las dos últimas décadas

DAGOBERTO ESCORCIA

«El pueblo venezolano se expresó contundentemente en las megaelecciones. A quienes resultaron electos y electas les extiendo mi mano. Vamos a trabajar por Venezuela con la vista puesta en la nueva prosperidad, que construiremos juntos. ¡Reconciliación y Reunificación! ¡Sí se puede!».

Orgulloso, sacando todo el pecho que podía, Nicolás Maduro se sentía más vencedor que nunca en la noche del domingo -madrugada de este lunes en España-. Tal y como estaba anunciado, el chavismo había arrasado en las urnas de una Venezuela blindada por su dictadura. Al cierre de esta edición todavía el Centro Nacional Electoral (CNE) no había ofrecido los resultados totales de las regionales y municipales. Era conocido que habían votado 8.151.793 ciudadanos de los 21 millones censados y que la participación había sido la más baja de los últimos 21 años (41,80%), sin contar la de las presidenciales de 2020, en las que los grupos opositores al régimen decidieron no participar. También era conocido que el oficialismo había perdido solo tres gobernaciones de las veintitrés que se disputaban. Perdió en Zulia, en Nueva Esparta y en Cojedes. Y que su triunfo era muy amplio en las alcaldías.

Maduro aprovechó la victoria para intentar lavar la cara de su Gobierno y sentirse el hombre más demócrata del mundo: «Solo por la vía del diálogo, del respeto institucional se puede avanzar. Quiero creer en una nueva historia de respeto a la democracia, a las libertades y a la institucionalidad en el Consejo Federal del Gobierno», declaró entre el delirio de sus partidarios. Maduro espera ahora que la comunidad internacional, que ha tenido misiones de seguimiento de las elecciones, levante las sanciones y los fondos bloqueados en el extranjero.

El oficialismo bolivariano domina en veinte de los veintitrés departamentos y recupera la alcaldía de Caracas

Parte de la oposición al chavismo, dividida y debilitada, decidió no participar en las elecciones argumentando falta de garantías y de transparencia, lo cual también facilitó el triunfo holgado del partido del régimen. Sin embargo, la victoria del oficialismo sirvió para que personalidades como Juan Guaidó, considerado el presidente interino de Venezuela, apareciera en público y lanzara un nuevo discurso crítico contra el chavismo: «Hoy Venezuela lamentablemente amanece en dictadura. Con un régimen ilegítimo, no solamente en origen sino también en desempeño, señalado por delitos de lesa humanidad. Hoy Venezuela tiene un 94% de pobreza, continúa en un régimen que pretende disfrazarse o hacer apariencias para tener algún tipo de legitimidad. Maduro continúa siendo ilegítimo».

Guaidó hizo un llamamiento a la unificación de la oposición. «Hemos visto también que hay una clara expresión de los venezolanos, y es lo que nos une a nosotros, a los que decidieron participar y a los que no. Hubo un silencio claro de los ciudadanos. Hoy para nosotros, los que luchamos por salir de esta tragedia para reivindicar el esfuerzo y el sacrificio de millones de venezolanos es un compromiso aún mayor. Hay una clara expresión para salir de esta dictadura. Es lo que nos une. Guaidó reconoció que por respeto a los ciudadanos los líderes opuestos al régimen están obligados a reflexionar: «Es evidente la necesidad de unificación y de articulación de todos los factores para enfrentar al régimen», añadió.

«Perdió la democracia»

En la misma línea se manifestó el exalcalde de Caracas, Antonio Ledezma: «Nadie ha ganado. Perdió la democracia. La narco dictadura impone su esquema en un país con su gente acorralada y huérfana de conducción atinada. Infiltrados y colaboradores cumplieron su deshonroso papel. Ahora toca deslastrarnos de todo ese lastre para poder recuperar Venezuela». Ledezma, que estuvo más de mil días en prisión, se encuentra ahora en el exilio.

Uno de los pocos vencedores que tuvo la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) fue Manuel Rosales, que ganó en el estado de Zulia con 505.059 votos, venciendo al candidato oficialista Omar Prieto (319.864). «¡Gracias pueblo zuliano! Hoy quedó demostrado que el Zulia es tierra de hombres y mujeres aguerridos, pujantes y defensores de la libertad. Zulia, pueblo heroico ganó la democracia y triunfo el compromiso. ¡Ganó la esperanza!». Rosales, que ya contribuyó a la reconstrucción de la oposición en 2006, es señalado como posible nueva referencia. Zulia es uno de los territorios que ha sido más castigado por la crisis política y económica que vive Venezuela.

Durante la jornada electoral fueron presentadas muchas denuncias por cierre irregular de las mesas de votación, por violaciones a la libertad de prensa y también se registró un muerto y dos heridos en San Francisco, donde grupos violentos atacaron la sede del candidato del MUD, Gustavo Fernández.