El presidente de Perú, Pedro Castillo, durante el discurso televisivo en el que anunció la remodelación del Gobierno. / Paolo Aguilar/EFE

Castillo, obligado a renovar el Gobierno de Perú por la dimisión del primer ministro

Betssy Chávez, investigada por la Fiscalía, sustituirá a Aníbal Torres, en la que supone la enésima crisis de gobierno en 16 meses de legislatura

T. NIEVA

El presidente de Perú, Pedro Castillo, ha tomado este viernes juramento a Betssy Chávez como nueva primera ministra del país en sustitución de Aníbal Torres, quien presentó su renuncia al cargo después del fracaso de una cuestión de confianza en el Parlamento andino. Chávez, hasta ahora ministra de Cultura, se desempeñará por tanto como la quinta jefa de Gobierno peruano bajo el mandato de Castillo, quien tomó las riendas de la Jefatura de Estado hace poco más de 16 meses, en julio de 2021.

Castillo deberá designar en las próximas horas al resto de Gabinete ministerial en lo que es ya un nuevo cambio de rumbo de una política nacional especialmente convulsa, marcada en los últimos meses por las incesantes mociones de censura y salidas voluntarias de ministros. Incluso el propio mandatario tiene tras de sí a la Justicia y Fiscalía peruana, esta última un organismo que le acusa de liderar una organización criminal por presunta corrupción.

El último episodio de la inestabilidad política peruana se produjo la noche del jueves cuando Torres presentó su renuncia después de que el Congreso rechazase modificar la ley que limita las convocatorias de referéndum en el país.

«Luego de este rehusamiento expreso de la confianza, con la expresión de 'rechazo de pleno', y habiendo aceptado la renuncia del 'premier', a quien le agradezco su preocupación y el trabajo por el país, renovaré el Gabinete», remachó Castillo en un discurso televisado. Con algo más de nueve meses en el cargo, Aníbal Torres ha sido el primer ministro más longevo del Ejecutivo peruano desde que Pedro Castillo juramentó como presidente.

Torres accedió al cargo con la promesa de que si no salía adelante su propuesta, se iría del cargo. Así ha sido, y Castillo afronta ahora la renovación de su Gabinete al completo. Tiene un plazo de 30 días. En caso de que el Congreso, controlado por la derecha, niegue el voto de confianza al nuevo Gobierno, Castillo ha afirmado que se sentirá libre de disolver las Cortes y convocar nuevas elecciones, en un momento de gran polarización. El mandatario se enfrenta a seis investigaciones de la Fiscalía por supuesta corrupción.

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