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Sudáfrica denuncia que es víctima de un «apartheid sanitario»

La OMS recuerda que todavía no se ha registrado ninguna muerte vinculada a variante ómicron

ANJE RIBERA

Sudáfrica experimenta un nuevo apartheid por las prohibiciones de viaje al país impuestas a nivel internacional desde la aparición en su territorio de la variante ómicron del coronavirus. El presidente, Cyril Ramaphosa, dramatizó este viernes un discurso que su Gobierno mantiene desde la pasada semana para intentar minimizar el daño que puede provocar en su economía la identificación de la nueva cepa con el cono sur del continente negro.

En este caso se trataría de un «apartheid sanitario», como el que sufrió China hace dos años con la detección del primer contagio en Wuhan. «Si bien respetamos el derecho de todos los países a tomar sus medidas para proteger a su población, nos oponemos firmemente a cualquier forma de discriminación en la lucha contra esta pandemia», aseveró el mandatario en el marco de una visita a Costa de Marfil. Ramaphonsa instó a que se «reconsidere urgentemente la decisión» y se «levanten estas restricciones», ya que causarán un gran daño al conjunto del África meridional.

«Dado que fueron nuestros propios científicos los que detectaron por primera vez la variante ómicron, también es una bofetada a la excelencia y la experiencia africanas», lamentó el presidente. En su opinión, las limitaciones son «lamentables, injustas y poco científicas».

Cifra dramática

  • 5,2: millones de personas han perdido la vida tras contraer el coronavirus. El covid cumple dos años desde que fue descubierto en un mercado mayorista de mariscos de la ciudad china de Wuhan.

Sudáfrica ha encontrado el apoyo de la Organización Mundial de la Salud en su lucha. «No hemos visto ninguna información sobre muertes vinculadas con ómicron», dijo en Ginebra Christian Lindmeier, uno de sus portavoces. Advirtió, no obstante, de que habrá «seguro más casos, más informaciones y, ojalá que no, posiblemente fallecidos».

Temor

La variante se propaga generando temor y una avalancha de medidas en un mundo cansado por dos años de una pandemia que deja más de 5,2 millones de muertos. Estados Unidos confirmó este viernes diez contagios, Australia anunció la detección de tres contagios y en Noruega, más de la mitad de los cerca de cien asistentes a una fiesta en Oslo resultaron positivos pese a que estaban vacunados. al tiempo que la Organización Panamericana de Salud alertó de que «pronto» estará en circulación por todas las Américas. En Europa, se han aplazado las negociaciones previstas en enero en Ginebra de la convención de la ONU sobre la biodiversidad (COP15).