Voluntarios extranjeros en Ucrania, en este caso británicos./Reuters

Voluntarios extranjeros en Ucrania, en este caso británicos. / Reuters

20.000 extranjeros se suman a la defensa armada de Ucrania

Brigadistas voluntarios de 52 países, entre ellos EE UU, Canadá, Suecia, España o Reino Unido, entran en Ucrania para hacer frente al asalto ruso

DIANA MARTÍNEZ

Europa hace piña contra la ofensiva militar del Kremlin en el Este. Aunque no sea de la manera más explícita posible. Varios gobiernos han enviado unilateralmente armas y ayuda humanitaria a Ucrania, pero se abstienen de mandar tropas propias. La cuestión la impulsó hace días el presidente del territorio ocupado, Volodímir Zelenski, quien instó a crear una «legión internacional» de voluntarios. Los extranjeros que han respondido a la llamada son armados para «unirse a la defensa de la seguridad colectiva». Porque, a su juicio, «esto no es solo la invasión de Ucrania por Rusia; es el comienzo de una guerra contra Europa, contra la unidad europea». Según Zelenski, alrededor de 20.000 combatientes han entrado en el país desde el inicio del conflicto, mayoritariamente continentales.

Los primeros están ya desplegados y «en posición» a las afueras de Kiev, informó el mando del Ejército local. Las mismas fuentes precisaron que hay ciudadanos de hasta 52 naciones, entre ellas Estados Unidos, Suecia, Lituania, Reino Unido, México o India. El ministro de Asuntos Exteriores, Dimitro Kuleba, destacó que este contingente de brigadistas se alistó en las primeras veinticuatro horas de funcionamiento de la web abierta por el Gobierno ucraniano para facilitar los trámites necesarios, fightforua.org.

Pero, ¿puede alguien ir a una guerra ajena sin más? Las leyes nacionales de los países pertinentes no lo permiten, aunque existen vacíos legales que se pueden aprovechar para salir impune. En Reino Unido, que los británicos vayan a combatir al exterior –en este caso, contra las fuerzas rusas– es «ilegal», afirmó el jefe del Estado Mayor. No obstante, la ministra de Exteriores, Liz Truss, mostró su apoyo a quienes quisieran partir a Ucrania para defender el orden internacional.

Semejante a lo que ocurre en Estados Unidos, donde su presidente, Joe Biden, ha recalcado a cada oportunidad que sus efectivos militares «no han participado ni participarán» en la crisis bélica desencadenada por Vladímir Putin. En el supuesto de hacerlo, advirtió, «cuando estadounidenses y rusos comiencen a dispararse unos a otros, será una guerra mundial». Algo que la Administración demócrata quiere evitar a toda costa, aunque no haya podido impedir que 3.000 de sus compatriotas integren las filas de las milicias en Kiev. Eso, al menos, mantienen fuentes diplomáticas ucranianas en Washington.

«Es lo correcto»

Media docena de voluntarios españoles se encuentran igualmente en la capital asediada. Unirse a la batalla «no fue en realidad una decisión; simplemente, es algo que hay que hacer. Es lo correcto», sostiene Hunter Francis, exsoldado y estudiante de Criminología canadiense, quien declara no sentir «ninguna ira hacia los rusos». «Ellos no quieren estar allí; nadie quiere esta guerra –abunda–. Nadie gana».

No es la primera vez que Ucrania recibe a combatientes extranjeros para luchar en su territorio. Desde el estallido del conflicto en el Donbass en 2014, se estima que unos 17.000 voluntarios de 55 países han defendido su causa. Enfrente, Rusia cuenta con el apoyo de fuerzas chechenas y mercenarios sirios y del grupo Wagner.