ZP exhumará el pasado

06/03/2007

Cuando se desata entre dos partidos la hostilidad política, las compuertas de los consensos rotos vacían de mierda, con perdón, los armarios que guardaban secretos inconfesados o inconfesables. Pero vaya por delante una tesis muy personal: en política, la mierda oculta es un valor o antivalor relativo, pues tanto podría servir -y ha servido- para acentuar el buen gobierno (evitando al ciudadano todo acercamiento a la inmundicia) como para señalar las vilezas humanas que se fueran destapando. Se ha dado algún caso en el que la misma mierda ha valido para defender desde el gobierno al Estado, ensuciándolo involuntariamente, y para arruinar temporalmente al partido que no le hizo ascos a emplearla.

Hoy puede leerse en los periódicos que al presidente Zapatero le ha irritado la actitud belicosa del PP contra la iniciativa penitenciaria de conceder al asesino etarra De Juana Chaos la prisión atenuada y, ante las condenas morales de toda la plana mayor 'popular', y con Rajoy al frente, ZP ha amenazado desde Marruecos, minutos antes de entrevistarse con Mohamed VI, con tirar de la manta y desvelar desconocidas decisiones penitenciarias en gobiernos de Aznar. "Nunca -ha dicho en Rabat el presidente- se ha discutido (refiriéndose a las políticas penitenciarias); es más, muchas de las cosas que se han hecho en política penitenciaria ni siquiera se han conocido, ni se conocen...". Y tras unas décimas de segundo, durante las que pudo aumentar la expectación, añadió: "Ahora se van a conocer. Esto es a lo que obliga la actuación del PP de cuestionar la política penitenciaria en relación con un preso etarra".

Se entiende que a Zapatero le moleste que el PP, desde el gobierno, le llamase pancartista e irresponsable, junto a otras descalificaciones, cuando se manifestaba contra el 'Prestige' o contra la guerra de Irak, y que ahora se manifieste con toda la derecha, desde la oposición, "en un ejercicio de amor a la patria". Para el presidente, "eso es lo que estamos viviendo, y eso tiene un nombre: hipocresía". Por mucha que sea la hipocresía 'popular', que tal vez supere actualmente en varios puntos a la del resto de los partidos constitucionalistas, la advertencia lanzada ayer por ZP desde Rabat llega a la actualidad política inoportunamente, por demasiado tarde.

Si el Gobierno no sacase a relucir ahora secretos supuestamente detestables del PP, en cuando a su política penitenciaria en las legislaturas de Aznar, todo se reduciría a una bravata estúpida que en nada favorecería la situación, de solidez nada envidiable, en que se encuentra el gobierno socialista. Pero si esas revelaciones emponzoñasen aún más la vida política, radicalizando hasta la imposibilidad de entendimiento a una nueva edición de las dos Españas, el asunto debería tratarse/juzgarse desde una perspectivas más alta, desde la responsabilidad de Estado, que a esta columna obviamente la sobrepasa.

Si se recurre a una amenaza, ésta debe tener efecto preventivo, es decir, si ZP hubiera advertido de lo que la política penitenciaria de Aznar pudiera tener de secreto indecoroso, debió haberlo hecho antes de que Rajoy convocara a los buenos españoles -despreciándonos a los malos- a la manifestación por la libertad y contra más cesiones a ETA. Pero lo ha advertido cuando ya estaba todo en marcha, sin que la dirección 'popular' pudiera detener a esa multitud que se apresta a llenar la Castellana y la calle de Alcalá de una densidad patriótica que va a dejar a muchos españoles huérfanos de patria, al menos durante el sábado por la tarde. Mal asunto. Esperemos, sin embargo, que no todo se reduzca a que Aznar hubiera hablado unos minutos de euskera en la intimidad de alguna cárcel.