«Yo tenía las tripas fuera y él seguía apuntándome»

ANTONIO F. DE LA GÁNDARA

La fiscal confirmó este miércoles su petición de 14 años de cárcel para el vecino de Tinajo (Lanzarote) Eulogio José R.B., acusado de intentar asesinar a su mujer disparándole dos tiros al tiempo que le decía: «Aquí se hace lo que yo digo». El dice que iba borracho y que no se acuerda. Ella no lo ha olvidado.

El vecino de Tinajo Eulogio José R.B., de 46 años, dijo ayer ante la Audiencia de Las Palmas que no recodaba casi nada de la noche en la que supuestamente le descerrajó dos tiros uno en la barriga y otro en la espalda a su mujer, una irlandesa de 25 años que quedó marcada de por vida y que ayer compareció aterrorizada para afirmar que ella sí que se acordaba.

El acusado no negó que en la noche del 27 de mayo de 2009, cuando volvía de ver un partido en el teleclub con su mujer y el hijo de ambos, de seis meses, cogiera del armario la escopeta para la que tenía licencia como cazador y le pegara dos tiros de perdigones a su mujer.

Lo que aseveró es que había bebido tanto que no recordaba nada. Eso sí, negó que poco antes de disparar le hubiera dicho a ella, «aquí se hace lo que yo digo». Alegó que no era machista. Ante tal aseveración, la fiscal le recordó que su anterior pareja ya le había denunciado por amenazas.

La esposa del acusado compareció a declarar literalmente aterrorizada sus padres, desde las bancadas, intentaban tranquilizarla sin éxito y mediante su relato evidenció que tenía motivos para estarlo: «El primer disparo me dio en el brazo y en la barriga, y el segundo en la espalda, me caí al suelo con las tripas saliéndose, y cuando estaba intentando volvérmelas a meter»; detalló a través de un intérprete, «se puso encima mía y volvió a apuntarme, al tiempo que me decía ni Dios te va a sacar de casa».

La presunta víctima añadió que, en semejante situación, le imploró: Por favor, mira como estoy, no dispares más»; y él, dijo, «giró la escopeta y se apuntó a la cara». Agregó que «por poco» los perdigones no alcanzaron al niño.

Los forenses certificaron que las analíticas practicadas al acusado objetivaron que tenía una tasa de alcohol de 1,9, a una décima de la embriaguez, aunque recordaron que la tolerancia hace este valor variable. La abogada defensora, África Zabala, pide la libre absolución por intoxicación etílica completa o, alternativamente, seis años de cárcel con una eximente incompleta.