¡Yo te enseño a wasapear y tú a mí al boliche!

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Tan interesados estaban los mayores de Agüimes en aprender a manejar  el wasap que acudieron con móviles al 2º Encuentro Intergeneracional para que les enseñaran los alumnos del CIF P Villa de Agüimes, como así hicieron. Ellos, a cambio, recibieron  lecciones de boliche y otros juegos y tradiciones canarias.

Entrañable, muy divertido, excelentemente organizado y práctico e instructivo resultó el 2º Encuentro Intergeneracional con las personas mayores del municipio de Agüimes y el alumnado de formación profesional del CIFP Villa de Agüimes. Nada menos que 330 personas, 200 alumnos y 120 mayores, se repartieron entre los talleres de lo más variopinto, unos impartidos por los mayores, como endulzados de aceitunas, mojos canarios, repostería, folcloaerobic y también fotografía digital.
Este último taller «causó grata sorpresa a los mas jóvenes, que pudieron percatarse del alto grado de conocimiento de algunos de los mayores en estas artes», explicaba la coordinadora del evento, Guacimara Artiles, que también reseñó que todos los  mayores que acudieron lo hicieron con su móvil «para aprovechar los conocimientos de los jóvenes, sobre todo con el wasap, para mandar mensajes o incluso con el antiguo MSN».


Destacar el alto grado de organización del evento, que ocupó las dos primeras plantas del instituto para los talleres y actividades, el patio trasero para el divertido folcloaeróbic y también la casa de madera construida en una parcela del centro, que se autoabastece con energías alternativas, que acogió el taller de  ahorro energético dado por los alumnos y que hizo las delicias de todo el que lo visitó.


  «Así quiero yo una en el campo, pero con vistas al mar», decía una mujer que salía con dos amigas de visitar la casa, cuyos procesos de autoabastecimiento con paneles de energía solar, un aerogenerador e incluso un depurador de agua y un invernadero, eran explicados por profesores y alumnos del centro a los visitantes mayores.


Además de esta visita a la casa autoabastecida, cada uno de los mayores, que procedían de casi todos los barrios del municipio, participaron en talleres para explicar y que no se pierdan los juegos y tradiciones canarias. Así, en el patio se veía a unos saltando a la soga, a otros jugando al boliche y a otros, al elástico.


Entre los talleres había de cocina, para enseñar a hacer el mojo, e incluso del carnaval antiguo.