Editorial

Ya está bien

06/09/2009

Llueve sobre mojado en torno a la imagen turística de Gran Canaria. Si en agosto un reportaje de la serie 'Arena mix', emitida por Antena 3, produjo una riada de pronunciamientos en contra al considerar que dañaba la proyección exterior de la Isla como destino turístico de calidad, en la madrugada del pasado domingo, Telecinco dio un paso más en esa peligrosa senda al utilizar uno de sus espacios más vistos -y también más cuestionables, 'La noria'- para presentar la playa de Maspalomas como un paraíso del sexo al aire libre. Un reportaje que, de paso, demonizaba a la comunidad gay y la presentaba como paradigma de la decadencia.
"Si les gusta el morbo, no se vayan". Esa frase, pronunciada por Jordi González, presentador de 'La noria', al dar paso a un corte publicitario, resume a la perfección lo que el programa ofreció: secuencias de dudoso gusto que, sin embargo, eran presentadas como un documento periodístico de primer orden para abrir un debate que, a la hora de la verdad, se convertía en un griterío en el que la ordinariez se aliaba con la más absoluta de las ignorancias. Habrá quien piense que la cadena que ha sido santo y seña de la 'telebasura' es fiel a sí misma y que, por tanto, no hay que escandalizarse, pero no hay que olvidar que lo grave del asunto es que Telecinco estuvo toda la noche jugando con la imagen turística de Gran Canaria, esto es, con el negocio que sustenta la economía de la Isla y de todo el Archipiélago. El daño potencial, en consecuencia, es mayúsculo y la exigencia de responsabilidades ha de estar a la altura de ese riesgo.
El espectador que no conoce Maspalomas se fue seguramente a la cama con la sensación de que la playa sureña es un lugar de visita nada recomendable. Máxime cuando para la defensa de esta playa recayó en personajes televisivos tan lamentables como un sujeto que exhibe orgulloso el calificativo de 'El yoyas' tras haber sido expulsado de un concurso por el presunto maltrato a su pareja sentimental.
A la vista de ese cúmulo de desatinos, hace bien el Patronato de Turismo en reaccionar con celeridad y plantear una reunión de urgencia con representantes institucionales y agentes económicos para evaluar lo ocurrido y tomar medidas. Sería de agradecer en todo caso que tanto el Patronato como el Cabildo, los ayuntamientos turísticos y el Gobierno canario elevaran su voz ante Telecinco y el resto de las cadenas para trasladarles la conveniencia de una mayor cordura a la hora de alimentar su 'telebasura' con una actividad tan sensible como la turística. Y también sería de agradecer que las instituciones reflexionen sobre el descontrol que reina en algunas zonas turísticas de Gran Canaria, pues si bien es cierto que no todo Maspalomas es un paraíso del sexo rápido, libre e inseguro, también lo es que la pasividad de las administraciones ha permitido que problemas puntuales se acaben convirtiendo en eterna tarjeta de presentación ante el visitante. Como muestra, ahí queda la vergonzosa estampa del local repleto de basura en pleno centro de El Inglés, una situación que este periódico denunció hace quince días y cuya solución se demora con la excusa de eternos trámites municipales.
Ya está bien, en suma, de degradar la imagen turística de Gran Canaria con una frivolidad imperdonable. No hay elementos para sostener que detrás de todo ello se mueva una 'mano negra' en contra de la Isla, pero lo cierto es que, si no se actúa con prontitud y determinación para contrarrestar estos impactos negativos, esa desidia se convertirá en la auténtica 'mano negra' que acabe con el motor de nuestra economía. Gran Canaria, isla pionera en el turismo en las Islas, se merece un respeto, que es justo lo contrario de lo que hizo Telecinco en 'La noria'.