Willy García: "No voy a pedir perdón a nadie por estar aquí"

El director general de Radio Televisión Canaria accedió al cargo en uno de los momentos más complejos para el ente público. Ahora, además de afrontar lo que considera «un reto ilusionante», tiene por delante la tarea de poner en marcha la Radio Autonómica.

—Televisión Canaria ha recuperado el fútbol de primera. ¿Es un golpe de efecto contra las críticas?

— Un golpe de efecto para parar las críticas no, porque yo no tomo ninguna decisión pensando en mí o en lo que puedan decir de mí, sino en lo mejor para la televisión pública y en los ciudadanos que la ven. Después de valorar la posibilidad de tener fútbol de primera división, mi equipo y yo tomamos la decisión de intentar que un producto de primer nivel, competitivo, pudiera llegar a la televisión, y en un momento en que, por servicio público, debía llegar a todos los rincones de las Islas, que era algo que no ocurría.

— ¿Y cuánto ha costado?

— Los derechos del fútbol son los que son, y se ha invertido lo necesario, con los mismos números que manejan todas las autonómicas que ya se habían sumado a recuperar el fútbol de primera. Hemos gastado lo que teníamos que gastar.

—Una de las razones del Gobierno para cambiar el modelo de televisión fue el ahorro de dinero público. ¿Lo puede garantizar?

—Eso es innegociable. El primer planteamiento que se me hizo cuando se me otorgó esta responsabilidad fue que el dinero es el que hay y a eso nos tenemos que ceñir. Ir en contra de esa premisa es romper el modelo en sí mismo y éso es algo que no se va a permitir. Sabemos los números en los que nos movemos y a partir de ahí, debemos decir dónde invertimos o no. Miramos con lupa hasta el último euro.

—Ahora mismo la audiencia de la televisión canaria no alcanza el 10%. ¿Qué objetivo se plantea? ¿A qué precio?

—Este tema es siempre muy complejo y al que se le dan muchas lecturas. Todo es ponerle mucho sentido común e intentar hacer una televisión competitiva y atractiva. ¿Cómo? A través de elementos absolutamente testados, como el deporte, pero también de otros, como buen cine o buenos programas. Hay otra cosa muy importante, y es por lo que trabajamos, para que la televisón sea creíble, objetiva y plural. Yo he venido a hacer televisión, no a hacer política, aunque en un medio público es algo con lo que tengo que convivir. Pero voy a intentar marcar un terreno muy claro entre los intereses políticos y los de la televisión como un servicio público. Quiero que la televisión sea un medio plural, lo más independiente posible, donde todo el mundo se pueda expresar libremente o sentirse representado.

— Usted es un cargo político. Pretender que un medio público sea independiente y objetivo es loable, pero casi imposible

—Eso lo dice usted. Mi experiencia me dice que en un medio de comunicación la gente se puede sentir representada. Otra cosa es que después se pueda estar más o menos de acuerdo con lo que se dice o con la línea informativa que existe o que pueda interpretar el que ve la televisión. Quizá ese escenario es difícil de conseguir, pero ¿por qué vamos a renunciar?.

—En cuanto a la audiencia.

—Nosotros nos estamos manejando ahora mismo en unos índices que nos satisfacen. Como está la televisión, con la competencia tan grande y pendiente de la llegada masiva de la TDT, mantenernos en esos números, en torno al 10%, para nosotros sería muy importante, pero no nos negamos a ir más allá.

—Hablaba usted de una televisión creíble, plural y objetiva. Son las deficiencias que, según los socialistas, tiene Televisión Canaria.

—De política no hablo.

—Yo le hablo de televisión.

—De política no hablo y cuando lo hago, lo hago en el foro que corresponde, que es el Parlamento. Es difícil contentar a todo el mundo, porque es cierto que la televisón es un medio sacudido por intereses de todo tipo. Pero también es verdad que detrás hay cientos de trabajadores que mantienen a muchas familias, hay mucha gente trabajando por hacer periodismo y éso es más importante que cualquier otra cosa. Y de eso se tienen que dar cuenta los partidos políticos. Cuando se ataca a la televisión no se ataca a un ente abstracto. Hay personas que se levantan con el ánimo de hacer bien su trabajo, y no me parece justo que por intereses que no son los puramente de comunicación, se cargue despiadadamente contra quienes están detrás de la televisión. Allá cada cual con su conciencia y su manera de actuar.

—¿Le parecen injustas entonces?

—No digo que sean injustas o no injustas, pero se producen en un marco concreto y cada uno lo puede analizar como quiera. La situación de la sociedad es la que es, la situación política es la que es y cada uno se posiciona. A la televisión, por su repercusión, siempre pretenden colocarla en el centro del debate político. Yo intentaré sacarla de ese debate. Creo que será posible, aunque no será fácil, porque hay gente interesada en que no sea así.

—En su discurso de toma de posesión dijo que no es abogado, ni economista ni falta que le hace. Un poco sobrado ¿no?

—No, hombre no. El tono lo elevaron quienes dijeron lo que dijeron, pero ante una situación como ésa, la respuesta se tiene que dar en el mismo tono. Yo no puse las reglas de ese juego. Me describieron un escenario que esperaba, no me sorprendió, pero si lo que se pretendía era amedrentarme, ponerme entre la espada y la pared, o que pidiera perdón por existir, pues no. Soy un profesional que lleva veintiún años dedicado al periodismo, nadie me ha regalado nada, y ante una situación como la que se plantea, me tengo que defender. Me sorprendió la virulencia de algunas críticas cuando yo ni siquiera había empezado a trabajar. No se me ha dado la oportunidad de demostrar si valgo o no para este cargo.

—¿La defensa del presidente diciendo que usted estaba titulado por la universidad de la vida le hizo un flaco favor?

—No, porque estoy titulado en la universidad de la vida.

—Como todo el mundo. Y muchos, además, también por la universidad.

—Yo tengo dos hijos y cada día trabajo para que mis hijos tengan las mejores oportunidades posibles. Y yo sé el esfuerzo que supone todo eso y lo valoro infinitamente, aunque me hayan intentado poner en contra de las personas que tienen una titulación. Pero no me gustaría transmitir a las familias que no pudieron pagar los estudios a sus hijos el mensaje de que no van a tener una oportunidad en la vida. Yo me tuve que poner a trabajar a los 17 años y nadie me preguntó por qué. ¿Por qué me lo preguntan ahora? Además, ¿donde están escritas las condiciones para acceder a la Dirección General de la Televisión? Yo tengo claro lo que voy a hacer, cómo, dónde, y lo haré con honestidad y trabajo, pero no voy a pedir perdón por estar aquí

—¿Se sintió ofendido, dolido, enfadado?

—No me esperaba esto de la profesión. Soy el primero en leer una crítica dura, con sustento, analizando tu gestión, y aprendo de ella, pero me sorprendió la virulencia de mis compañeros hacia un compañero.

—Llega a una televisión con las directrices marcadas por el Gobierno, con los nombramientos hechos...¿Qué margen de maniobra cree que puede tener?

—Se da por hecho que los nombramientos llegaron y nadie me preguntó si éso era así. Yo he hablado con mucha gente durante mucho tiempo antes de que se tomaron determinadas decisiones y he participado en ellas directamente. No sé por qué se da por hecho que no he participado en los nombramientos.

—¿Participó en el nombramiento de Teresa Cruz y Carlos Taboada?

—Yo he hablado con muchas personas en este tiempo, son muchos los nombres que se han puesto sobre la mesa y, en el caso de estos dos nombramientos, yo dí el visto bueno desde el primer momento, no me enteré por la prensa. Creo que el concepto de imposición apetece escribirlo para cuestionar o devaluar la capacidad de decisión del director general.

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