Víctor Quintero: "60 días antes ni siquiera Dios sabía lo del diluvio"

22/11/2009

El director del Centro Territorial de Meteorología de Canarias Occidental admite que el radar no funcionó y, por tanto, no fue posible alertar a Protección Civil de la que estaba cayendo en Los Realejos. Pero también quiera que se asuman las limitaciones de su profesión.

—¿Por qué cuando se monta un lío como el de esta semana los políticos siempre miran a los meteorólogos para culparlos?
—No puedo opinar de eso porque en principio no es mi trabajo. Nuestro trabajo es emitir las predicciones con los criterios que están establecidos según la normativa. Es un tópico histórico que si el hombre del tiempo dice que va a llover hay que ir a la playa... En los últimos años, la propia mejorÍa de los servicios meteorológicos, sobre todo a nivel de conocimiento de la atmósfera, los sistemas de medidas y los modelos de predicción numérica, las previsiones son cada vez mejores. Pero es que no existe una ley física determinista, a fecha de hoy, que diga como se va a comportar exactamente la atmósfera dentro de dos horas, o un día. Solo existe un comportamiento probable. Por eso se hace una previsión que después se ajusta mejor o peor a lo que realmente ocurre.
—¿Que pasó con las de esta semana?
—En mi opinión no han sido malas. Se predijo un episodio de lluvias por el paso de un frente frío con antelación suficiente. En los avisos se predecía que ese frente frío, al verse obligado a enfrentarse con la orografía de las islas, originaría lluvia de 60 litros por metro cuadrado. Pero los avisos son para todo una zona, en este caso el Norte de Tenerife, y son un valor predominante que tienen intervalos de variabilidad por debajo y por encima. Y lo que ocurrió es que hubo un pico de 102 litros y medio en Los Realejos, para el que quizás sí que había que haber emitido otro tipo de aviso. Pero estamos hablando de células tormentosas que cuyos ciclos de vida ocurren en media hora, una hora u hora y media.
—Pero, ¿es cierto que ese radar que permite conocer el desarrollo vertical de las nubes estaba, está y estará fuera de servicio por un tiempo como ha denunciado Ricardo Melchior?
—Sí es cierto.
—¿Hubiera mejorado la situación de estar en servicio?
—El radar es una herramienta muy útil, pero no hace predicciones. Detecta la lluvia y la sigue si se va desplazando de un sitio a otro. Observa y vigila, pero si no está lloviendo, no detecta nada. Incluso si el cielo está totalmente cubierto, cosa que es habitual. Y si está precipitando pero la célula tormentosa de repente cambia su giro porque hay un flujo de viento que la obliga a hacerlo, el radar detecta que está cambiando y hasta la dirección probable. Pero casi lo más habitual es que se desvíe. Además, por nuestras condiciones, a veces las células tormentosas surgen de la nada. Por termodinámica de la atmósfera, cuando una nube es obligada a ascender empieza a precipitar, normalmente con mucha intensidad, cuando antes ni siquiera estaba lloviendo. Entonces de repente aparece en el radar una nueva señal de una zona donde está precipitando. Pero el radar no puede decir que eso puede ocurrir.
—Entonces, a efectos prácticos de la población, ¿para qué vale?
—Es muy importante, porque vemos como de repente se está formando un núcleo convectivo y qué desplazamiento está siguiendo la célula tormentosa.
—Si se hubiera sabido, porque el radar estuviera en servicio, qué podía pasar en Los Realejos, ¿se podría haber mejorado la respuesta?
—Tenemos mucho contacto con todos los servicios de Protección Civil, entre otras cosas porque está reglamentado, y el radar hubiese ayudado en el sentido de que cuando empieza a descargar la célula tormentosa sobre esa zona, pues se lo habríamos podido comunicar a Protección Civil. El resto dependería de la capacidad que hubiera tenido Protección Civil de acudir a esa zona...
—Está usted reconociendo un fallo evidente en el servicio que no ha permitido hacer todo los posible para evitar los daños ocasionados...
—Sí, sí, sí... Por supuesto. Decir que el radar no aporta nada sería una estupidez. Pero sí que hay que dejar claro que el radar no predice, ni siquiera con 30 minutos de antelación
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