Vandalismo y dejadez con el Islote

16/09/2013
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El Islote del Amor o Fermina, cuyas instalaciones fueron remozadas en 2008 con una inversión de 2,3 millones de euros del Gobierno canario y Europa, hoy día se cae a cachos. El abandono institucional y el vandalismo han dejado que se pierda la  infraestructura. Un ejemplo más de cómo el dinero público se invierte con muy malos criterios.
Casi un lustro después de culminarse la obra de remodelación de las instalaciones del Islote del Amor, con una inversión de más de 2,3 millones de euros (el doble de lo que inicialmente se presupuestó en el concurso de adjudicación de la obra), la imagen que da este espacio costero de la capital es deplorable.
De nuevo el abandono institucional ha permitido que se pierda este espacio único, que lejos de servir para el disfrute de los ciudadanos se ha convertido en una instalación fantasmal de ruina, deterioro y un foco de escombros y basura.
Este espacio ideado en su día por el artista César Manrique y que tras varias décadas en el olvido fue restaurado en un proyecto impulsado por el entonces consejero de Turismo del Gobierno de Canarias, Manuel Fajardo Feo, hoy día alcalde de Arrecife, es un ejemplo más de cómo muchas veces se invierte el dinero público en proyectos majestuosos que después no se aprovechan y acaban en el más absoluto abandono. Casi es el paradigma.
En este caso, además de la desidia institucional, con políticos que no han sabido o no han querido poner a disposición de los ciudadanos este espacio, se une el vandalismo sin control y una serie de decisiones que también han contribuido a que el dinero invertido no haya servido para nada; para que los vecinos de Arrecife sigan sin poder disfrutar del espacio y de las instalaciones que tanto dinero costaron.
Entre las decisiones que han propiciado este abandono se incluyen la de hacer que esta zona del litoral pase a ser gestionado por Costas, en lugar de que siga en manos de Puertos, como había venido ocurriendo hasta ahora. Este cambio ha llegado además, justo después de que Puertos autorizara una nueva concesión administrativa para el Ayuntamiento en 2012.

Cambio en la gestión. Este cambio de adscripción ha hecho que, en primer lugar, se interrumpa el concurso público que el Ayuntamiento de Arrecife tenía en marcha para licitar a un privado la gestión de las instalaciones, de modo que durante ese tiempo se fueran deteriorando hasta llegar al estado lamentable en el que hoy día se encuentran.
También ha contribuido la decisión de retirar el vigilante jurado que las custodiaba, facilitando que los vándalos destrocen este espacio.
De este modo, y con el estado actual de ruina en que se encuentra el inmueble con el bar restaurante, la piscina, el solarium, y el embarcadero, así como toda la instalación en su conjunto, ahora va a resultar muy difícil que nadie se interese en explotar este espacio, que ya se da por abandonado a su suerte de forma definitiva.