Una veintena de mujeres de Añaza ensayan su salto al mundo laboral

Rosa Rodríguez
ROSA RODRÍGUEZ

La puesta en marcha de Mujeres de Añaza Emprendedoras (MAE) es un claro ejemplo de que con esfuerzo y voluntad se pude salir del círculo vicioso del desempleo y la marginalidad. Cuatro años de acompañamiento y formación han sido suficientes para que 20 mujeres del populoso barrio de Santa Cruz de Tenerife empiecen a volar solas en el mundo laboral. Y la culpa de que en Añaza se pueda mirar al futuro con algo de esperanza la tiene el cura, José Hernández.

De la cabeza de Pepe, como él quiere que lo llamen, salió el proyecto que desde finales de enero ilusiona no sólo a sus protagonistas sino a todo el barrio. MAE es el último paso del programa Apadrina una familia que se puso en marcha en 2010 y del que quedan las 20 mujeres que ahora comienzan a enfrentarse solas al mercado laboral.

Los próximos seis meses serán vitales para Gloria, Ángeles, Alicia, Meme, Vicky, María, Diana, Ruth, Guacimara, Begoña..., porque «sólo de ellas dependerá ahora su futuro», asegura Amparo Marco, asistente social de Cáritas Diocesana en la parroquia de Añaza y quien las acompaña en la nueva aventura de aprender a trabajar, con horarios, responsabilidades, cobros y pagos.

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