Una santera cubana entre "narcos"

La santera cubana a la que solían pedir consejo les advirtió que la fecha elegida para desenterrar los 400 kilos de cocaína escondidos en la playa de El Francés, en La Graciosa, no era la más idónea. La avaricia pudo con Eliaquim, presunto jefe de la red, y acudió a la isla a por la droga. Esa misma noche fue detenido después de desenterrar los 18 fardos.

Carlos Santana Beltrán
CARLOS SANTANA BELTRÁN

Sabían todo de ellos. Que lugares frecuentaban, a dónde iban e incluso que se comieron un bocadillo de chorizo horas antes de proceder a desenterrar los 400 kilos de cocaína que habían ocultado en un zulo en la playa de El Francés, en La Graciosa. Durante meses, los agentes del Grupo II de gran tráfico de cocaína de la Unidad de Drogas y Crimen Organizado (UDYCO), fueron las sombras de los principales miembros de la red de tráfico de cocaína desmantelada en la Operación Nando, muchas veces robándole horas al sueño y a sus familias.

«Lo sabíamos todo de ellos, les seguimos a comprar el material de acampada y compramos el mismo. Supimos que iban a La Graciosa, en el último barco del día, y compramos los mismos billetes. Incluso llegamos a estar acampados a unos 20 metros de los dos», relató uno de los agentes encargados del seguimiento a Milton y al chófer de Luis, el viejo, el presunto capo.

Cuando llegaron a La Graciosa, no les quitaron ojo de encima en ningún momento. «Salían a primera hora de la mañana. Mientras uno hacía labores de vigilancia, el otro se dedicaba a sondear la arena con una vara metálica usada normalmente para pescar pulpos. Uno de nosotros vigilaba desde la playa y otro desde la montaña cercana en bicicleta. Estuvimos en todo momento encima de ellos, sabían que el alijo estaba enterrado por esa zona pero no sabían exactamente dónde», añade el agente.

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