Una pareja de ancianos que vivía rodeada de basura tenía en su casa 1 millón de euros

27/02/2007

El matrimonio nonagenario que vivía en Santander rodeado de basura y en un estado de total abandono, hecho por el que ha sido detenido su hijo, tenía en su domicilio acciones, letras del tesoro, valores y dinero por importe de más de 1 millón de euros.

La policía encontró esos bienes en un registro realizado ayer en el piso de la calle Junco de Santander donde el matrimonio vivía con su hijo, un hombre de 49 años que ha sido imputado en delitos de tortura, malos tratos en el seno de la familia y abandono.

Tras comprobar el estado de insalubridad de la vivienda, el juez que acordó el registró ordenó trasladar al Hospital Valdecilla a la pareja, de 90 años ella y 97 él, y detener a su hijo.

Según informó hoy la Jefatura Superior de Policía, agentes de este cuerpo se habían personado en dos ocasiones en esta vivienda, una en diciembre, porque uno de los ancianos pidió auxilio, y otra tras una llamada de los vecinos alertando sobre el estado de abandono en el que vivían los ancianos.

En la actuación de diciembre, el hijo del matrimonio dijo a los agentes que lo ocurrido no tenía importancia y que su padre gritaba a veces, aunque estos pudieron comprobar el estado de abandono en el que se encontraban los ancianos y la insalubridad que había en el piso, por lo que informaron al Juzgado de que la vivienda no reunía las condiciones higiénicas mínimas.

En la segunda visita, realizada tras una llamada de los vecinos, agentes del Servicio de Atención a la Familia comprobaron que la anciana tenía una pierna ulcerada, pero el hijo, que no les dejó entrar, aseguró que no había ningún problema y que él se encargaba de cuidar a su madre.

El Servicio de Atención a la Familia remitió el pasado 20 de febrero un oficio al juez informándole sobre las actuaciones realizadas en el domicilio y sobre el estado de salud de los ancianos.

El hijo del matrimonio mantenía una buena relación con sus vecinos e, incluso, era ahora el presidente de la comunidad de propietarios, aunque desde hace unos cuatro años nadie había visto a los ancianos salir de su piso, del que provenían malos olores.

Según relataron varios vecinos, Jerónimo B.A., de 49 años, vivía con sus padres en el tercer piso del número 21 de la calle del Junco, de Santander, era una persona "educada" como sus padres, no trabajaba y se dedicaba a cuidar a los ancianos, aunque les "gritaba en muchas ocasiones".

Los vecinos habían denunciado varias veces a los servicios sociales la situación en la que debían encontrarse los ancianos e, incluso, hace unos meses acudió al domicilio una asistenta social a la que Jerónimo B.A. no dejó entrar en la casa.

Varios vecinos promovieron una recogida de firmas para que los ancianos fueran atendidos y hace unos días la policía acudió al domicilio, al que posteriormente fue el juez, que ha decretado la detención del hijo y dar asistencia sanitaria a sus padres, que se encuentran en el Hospital de Valdecilla.

"Me dio pena cuando le vi bajar ayer sobre las ocho y media de la tarde esposado", dijo una vecina que presenció la detención de Jerónimo B.A., un hombre al que otro de sus vecinos calificó de "cachas, fuerte y un poco raro".

"Él con los vecinos no tenía problemas, pero de puertas para adentro nadie sabemos", añadió este vecino, quien vive con sus padres y su hija en el piso frente al que residían Jerónimo B.A. y sus padres.

El vecindario lamenta que alguien pueda pensar que nadie ha hecho nada por estos dos ancianos, D.B.D. y F.A.P., cuando insisten en sus continuas denuncias por la situación en la que se encontraban.

El anciano había sido maestro de profesión y la mujer fue ama de casa, aunque desde hace unos años ambos dependían del cuidado de su hijo que vivía con ellos.

Los vecinos no entienden cómo el matrimonio y su hijo podían tener en su casa más de un millón de euros en acciones, letras y efectivo, ya que aseguran que esta situación económica no era reflejo de su manera de vivir, de vestir o de comportarse socialmente.

Aun así, reconocen que el vecindario siempre decía que este matrimonio "tenía dinero".

"No me lo puedo creer, un millón de euros", exclamó un vecino cuando conoció la fortuna que se había encontrado en el domicilio del matrimonio. "Pues nadie lo diría por su forma de ser", añadió.