Una investigadora canaria estudia el ADN antiguo de esclavos en isla Mauricio

23/02/2016
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 La bióloga canaria Rosa Fregel investiga en la Universidad de Stanford (Estados Unidos) el ADN de antiguos esclavos africanos y de trabajadores asiáticos que en el pasado arribaron a la isla de Mauricio como mano de obra para trabajar en el cultivo de caña de azúcar.

El objetivo del proyecto es comparar las poblaciones antiguas y actuales de Mauricio y así saber, entre otras cosas, si la mezcla genética ha aumentado la predisposición a algunas enfermedades.

Rosa Fregel es doctora en Biología por la Universidad de La Laguna y su línea de investigación ha estado centrada en el análisis genético de poblaciones humanas de Canarias tanto aborígenes como históricas, según explica en una entrevista a EFE.

Actualmente, se encuentra desarrollando su labor investigadora en el laboratorio de Carlos Bustamante, dentro del Departamento de Genética de la Universidad de Stanford.

"Se trata de estudiar poblaciones antiguas pero en vez de usar cerámica o utensilios de piedra, como haría un arqueólogo, se utilizan marcadores genéticos. Podemos caracterizar poblaciones de distintas regiones a lo largo del tiempo e intentar, por ejemplo, detectar zonas que quedaron deshabitadas por la expansión de un desierto y luego se volvieron a habitar", detalla.

Los datos se pueden comparar con el ADN moderno al tomar muestras de sangre o saliva de la población actual, mientras que para indagar en el pasado la bióloga extrae este material genético de huesos y dientes procedentes de los yacimientos arqueológicos.

Su vinculación con estos estudios en Isla Mauricio surgió a raíz de la experiencia de la bióloga en el análisis de ADN antiguo en muestras del cementerio del siglo XVIII de la Iglesia de La Concepción de Santa Cruz de Tenerife.

Este templo sufre frecuentes inundaciones y por ello los restos enterrados se encontraban muy degradados por el contacto con el agua.

Lo mismo ocurre en el cementerio de esclavos de Mauricio, situado cerca de la playa de Le Morne, que se inunda parcialmente cuando sube la marea.

Por esa razón Krish Seetah, director del Proyecto de Arqueología y Patrimonio Cultural de Mauricio contactó con la científica canaria para que formara parte del equipo de investigación.

Cuando los navegantes europeos llegaron a Mauricio la isla estaba deshabitada por lo que su población es una mezcla de influencias desde la época colonial, con holandeses, británicos y franceses, además de esclavos africanos llevados desde Madagascar.

El tráfico de esclavos para el cultivo de caña de azúcar llegó a tal punto que hubo un momento en el que el 80 por ciento de la población de Mauricio era africana o de Madagascar.

En el yacimiento de Le Morne se conservan los enterramientos de esclavos africanos que escaparon de las plantaciones y buscaron refugio en una zona muy escarpada y de difícil acceso, por lo que para los latifundistas europeos era más barato comprar nuevos esclavos que ir a buscarlos.

Este enclave ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco como símbolo de la resistencia a la esclavitud aunque, según la tradición oral de la región, el final fue trágico pues, cuando finalmente acudieron las fuerzas policiales para comunicar a los esclavos que eran libres, éstos pensaron que iban a capturarlos de nuevo y optaron por despeñarse por un acantilado.

Tras la abolición de la esclavitud en apenas un par de décadas la población de Mauricio pasó de ser mayoritariamente africana a contar con un 65 por ciento de hindúes, en un cambio étnico radical promovido por el interés económico del colonialismo europeo, que necesitaba una nueva fuente de mano de obra barata.

Para estudiar el efecto que tuvo en Mauricio se están analizando también muestras del cementerio de Bois Marchand.

Este cementerio contiene los restos de los miles de personas que murieron en Mauricio debido a una epidemia de malaria, y que en su mayoría eran hindúes.

El proceso de mezcla genética en la población de Mauricio es complejo e interesante desde el punto de vista genético y los departamentos de Genética y Antropología de la Universidad de Stanford en los que investiga Rosa Fregel están interesados en conocer cómo afecta a la población actual de la isla, en la que hay una elevada tasa de diabetes y obesidad.

Asimismo, estos estudios pueden contribuir a esclarecer por qué cuando la población era mayoritariamente africana había resistencia a la malaria, y desde que se produjo el cambio en el origen de la mano de obra comenzaron a propagarse las epidemias.

"¿Los trabajadores hindúes no eran resistentes a la malaria o se introdujo algún tipo de parásito o mosquito que no había anteriormente?", se pregunta Fregel.

En la investigación también participa la Universidad de Copenhague, en cuyo laboratorio se construyen las "librerías" de ADN -pequeños fragmentos de ADN unidos a adaptadores- para posteriormente estudiarlos en Stanford, donde se obtiene la secuencia de nucleótidos.

Rosa Fregel precisa que si las muestras arqueológicas analizadas están bien conservadas se podrá reconstruir el genoma de estos antiguos habitantes de isla Mauricio.