Una invasora de aciago recuerdo

VICENTE ESCOBIO / RUBÉN NARANJO

El tártago o tartaguero (Ricinus communis L.) es una especie vegetal invasora de la que se ha hecho uso en Canarias de diversas formas, pero cuya imagen ha quedado relacionada con el aceite que se obtiene de sus semillas: el ricino.

El tártago o tartaguero (Ricinus communis L.) es un arbusto que crece en todas las islas del Archipiélago y que en la Lista de Especies Introducidas en Canarias de 2014, el Gobierno canario la cataloga como especie invasora o potencialmente invasora. Sin embargo, no es descartable su dispersión por parte de la población insular, ya que, según el Centro de Interpretación de plantas medicinales de Tejeda, tiene usos populares como calmante del dolor de cabeza, poniendo una hoja en la frente, y para el dolor de estómago en los niños, algo de lo que no guardan grato recuerdo muchos adultos.

Escribía Viera y Clavijo en 1810 en su Diccionario de Historia Natural, acerca de los aceites que se producían en las Islas, que el de ricino o palmacristi, que así se conocía, «pudiera ser muy abundante, dado que la planta se propaga con mucha facilidad, aun en los terrenos más ingratos, y no retrae en casi todo el año, además de las buenas cualidades del aceite, de color de ámbar, mucha duración, y uso en alumbrado, artes y medicina».

Sin duda, su producción tuvo cierta importancia en el pasado, pues basta señalar que en el Real Decreto de Puertos Francos de Canarias, de 1852, establece en su artículo 3 que «se admitirán en la Península como productos nacionales de las Islas Canarias», entre otros, «el aceite de tártago».