Una exposición fotográfica sobre la "comida porno" seduce en Tenerife

BELÉN RODRÍGUEZ /EFE

Fotografías de copas de vino, pimientos rojos y amarillos, pulpos y calamares jareados (secados al sol), huevos sin cocinar y botellas de cava seducen a los visitantes de esta exposición en Tenerife, que versa sobre la "comida porno", aseguró a Efe la comisaria de la exposición, Yanet Acosta. "Del bodegón al porn food", así se llama la muestra que reúne las obras de 14 artistas, cuya obsesión es captar el detalle, la sensualidad de cada producto y los deseos más íntimos del cocinero, agregó la comisaria, quien detalló que se podrá ver hasta el próximo domingo en la Casa de Los Capitanes, en La Laguna. Más de 50 obras, parte de ellas proyectadas en una pantalla, abordan la evolución de la fotografía gastronómica en España, que ha pasado de interesarse por el bodegón y el plano cenital a la sensualidad de la imagen. Iluminadas de forma muy sutil, entre las instantáneas expuestas se puede contemplar desde un sugerente melocotón que se confunde con las nalgas de una mujer a dos pimientos que parecen hacer el amor. También aparece una fotografía de un montón de azafrán en forma de corazón, aunque, dependiendo de los ojos más o menos inocentes que los miren, esta imagen puede tener hasta siete lecturas diferentes, aseguró la comisaria. De esta manera, como lo hace la industria del cine pornográfico, los objetivos se acercan sin vergüenza a los ingredientes y evidencian que la fotografía ha dejado de ser el simple acompañamiento de un libro de recetas a configurarse en arte en sí misma, opinó Acosta. Como ejemplo, puso al cocinero de la terraza "El Casino de Madrid", Paco Roncero, quien ha sabido captar su exclusiva mantequilla de aceite de oliva presionada de forma original por la pata de una butaca. Madrid es protagonista también en las fotografías de Sacha Hormaechea, quien retrata la vida de los bares de la capital, sus cañas y las manos de sus camareros llevando pequeñas tapas sobre bandejas de metal. La comida canaria no se olvida en esta exposición, la fotografía de Roger Méndez rinde homenaje al típico plato de pulpos y calamares jareados (secados al sol), que, tal y como están colocados sobre un plato blanco, simulan un barco en medio del mar. Frente a esta metáfora gastronómica, el visitante se encuentra con las instantáneas de Francesc Guilliamet, conocido por ser el responsable de dar a conocer lo que se hace en el restaurante "El Bulli" de Ferran Adriá, explicó la comisaria. "Desde 1992 codifica la cocina de este genio de los fogones a través de un punto de vista artístico imbuido de hiperrealismo y abstracción", indica el catálogo on line de la muestra. Ajeno al "porn food", el artista Matías Pérez Llera rompe con la tónica atrevida de la exposición, vuelve la mirada hacia los orígenes y encuentra la inspiración en las voluptuosas mujeres del Renacentismo, que posan desnudas con fruta y palillos japoneses. La mujer actual también tiene voz en esta exposición, quien se reivindica a través de una copa de brandy en la instantánea titulada "Brandy Yoga", se trata de "una bebida tranquila para mujeres modernas", apostilló Yanet Acosta. En contraposición a la sexualidad y a lo clásico, el sociólogo Álvaro Fernández Prieto lanza una crítica a la crisis económica y se burla de ella a través de una fotografía en la que sardinas y latas se encuentran cara a cara. La bebida, y, en concreto, el vino, también destaca, aunque de una forma más sensual y menos explícita que como lo hacen los alimentos. Guillermo Navarro expone un primerísimo plano del ojo de una sardina frente a una copa de vino y Luis María de Pazos muestra un bodegón surrealista, en el que el cava y el champán se pelean con la vid.