El volcán Teide representa la culminación de la evolución de una isla oceánica y es en ese contexto de la historia de la Tierra donde dicho volcán es relevante y único». Esta es la conclusión a la que llegó, después de años de trabajo, el grupo de investigación Geología de Terrenos Volcánicos (Geovol) y ha sido la principal base argumental para que la Unesco proclamara en julio al Teide Patrimonio Mundial.

Desde el 2002 este grupo de investigadores españoles y franceses dirigido por el volcanólogo del CSIC Juan Carlos Carracedo y del que forman parte los profesores de la ULPGC Francisco Pérez Torrado y Alex Hansen, ha recorrido palmo a palmo el edifico volcánico del Teide, identificado cada lava y datado cada colada. El resultado de ese trabajo ha sido una cartografía del edificio volcánico del Teide de gran detalle que ha permitido, por primera vez, según Pérez Torrado, «tener una idea real de la evolución geológica del Teide y las dorsales Noreste y Noroeste».

Colaboración

El Gobierno de Canarias rechazó financiar el proyecto de Carracedo y su equipo de científicos y finalmente fue CajaCanarias quien pagó la cartografía del Teide. Tiempo después, con el trabajo concluido, Parques Nacionales contactó con ellos «para que colaboráramos con este trabajo para demostrar que el Teide era único y diferente a los volcanes de Hawai, que ya son Patrimonio Mundial ante la Unesco».

La comparación con otras islas, sobre todo Hawai, ha permitido al equipo de Carracedo concluir que la evolución magmática del Teide no se ve en ningún otro archipiélago del mundo.Que el Teide es único nadie lo duda en Canarias, pero hacérselo ver a la Unesco para que lo incluyera en su lista de bienes Patrimonio Mundial costó años de trabajo. Los volcanólogos Juan Carlos Carracedo, Francisco Pérez Torrado y Alex Hansen fueron los responsables de hacerlo realidad.