Fuerteventura

Un vecino denuncia agresiones de guardias civiles en Jandía

28/03/2008

Algunos vecinos y comerciantes de Morro Jable denuncian supuestas agresiones por parte de agentes de la Guardia Civil, que han llegado en algunos casos a «fuertes palizas». Manuel Rodríguez, uno de los afectados, relata cómo fue una de las peores noches de su vida en los calabozos.

El miedo se está apoderando de algunos vecinos y comerciantes del sur de la Isla ya que, según han denunciado a este medio los afectados, agentes de la Guardia Civil de Morro Jable presuntamente utilizan «métodos violentos» para interrogar a los detenidos y, durante los últimos meses, han llegado incluso a propinar «fuertes palizas» a «muchos vecinos» de la localidad.

A pesar de ello, la mayor parte de los supuestos agredidos no se atreve a dar la cara públicamente ante el temor de posibles represalias por parte de los efectivos de la Benemérita. Por ello, los familiares de todos los afectados de la zona de Jandía barajan la posibilidad de comenzar a organizarse y formar una asociación, cuyo objetivo sería desarrollar una campaña de recogida de firmas para que se acaben los «malos tratos» padecidos.

Uno de los casos sonados más recientes, aunque no el último, es el de Manuel Rodríguez, de 46 años, quien, a finales del pasado mes de enero, acudió por la noche a la Casa Cuartel de la Guardia Civil de Morro Jable para poner una denuncia contra un vecino que, según él, le había agredido verbalmente en plena calle.

Una vez allí «me dijeron que volviera por la mañana», pero insistió en denunciar hasta que «me metieron en el calabozo y me llevaron al médico sin pedirlo para hacerme un parte como que no tenía lesiones. Luego me llevaron al cuartelillo y me dieron una auténtica paliza», explicó Manuel.

Trato vejatorio.

Según el relato del denunciante, tres efectivos de la Guardia Civil le golpearon en la cara, el estómago, las piernas y los brazos después de estar totalmente inmovilizado, ya que «me esposaron por los tobillos y por las muñecas, amarrando una cuerda a presión desde arriba hasta abajo, y todavía tengo las marcas en las piernas», dijo.

Al día siguiente, una vez que lo habían dejado en libertad, Manuel se dirigió a los juzgados de Puerto del Rosario para poner una denuncia, pero «me dijeron que tenía que tener testigos, porque de lo contrario se archivaría el caso», como así ocurrió finalmente. El denunciante no entiende «cómo iba a tener testigos encerrado en el cuartel».

Necesidad de denunciar.

La mayor parte de las personas consultadas que supuestamente han sido agredidas no ha presentado denuncias, salvo casos excepcionales que tampoco han prosperado por falta de testigos. Pese a ello, algunas fuentes, cercanas a asociaciones de Morro Jable, insisten en la «necesidad de denunciar cualquier suceso», ya que, de lo contrario, «es como si no hubiera ocurrido nada y, en el caso de que las acusaciones sean ciertas, nadie debe tener miedo».