'Un tranvía llamado deseo' llega al Cuyás con "una Blanche ideal"

Patricia Vidanes Sánchez
PATRICIA VIDANES SÁNCHEZ

La clausura de la temporada teatral del Cuyás no podía tener mejor cartel: Un tranvía llamado deseo, de Tennessee Williams, bajo la dirección de Mario Gas y con Vicky Peña, Ariadna Gil, Roberto Álamo y Alex Casanovas, entre otros, en el reparto. «El segundo Williams en pocos meses» en el recinto de Viera y Clavijo, «lo cual será un placer difícilmente igualable», según indicó en rueda de prensa el director artístico de Teatros del Cabildo, Gonzalo Ubani. Una producción privada que corre a cuenta de Juanjo Seoane y que pone en escena a diez actores, algo nada usual en estos tiempos de crisis, y que cuenta con una escenografía potente y que viene sin quitar nada desde la Península.

Mario Gas, a su vez, señaló que Un tranvía llamado deseo es «una producción que, en estos tiempos de crisis, es valiente, arriesgada, por parte de un productor como Juanjo Seoane», del cual partió la iniciativa y que tras contactar con Peña le ofreció a Gas la oportunidad de dirigir un espectáculo en el que «no se ha escamoteado en lo que fuera necesario».

Tras ocho meses de representaciones, el clásico de Williams llega a la capital grancanaria, y en opinión de Mario Gas, «no es casualidad». Con el dramaturgo norteamericano «está ocurriendo algo muy peculiar, está volviendo a emerger en el mercado europeo de una manera potentísima. Es como si después de una época de ostracismo, o de ser considerado un escritor de patologías individuales sexuales, se hubiera empezado a descubrir su verdadera dimensión poética, su agudo espíritu independiente y transgresor, su profundo amor por las criaturas marginales que describe, su profunda crítica al mundo dominante...». Un autor al que siempre que le preguntaban por sus influencias contestaba lo mismo: Chéjov. «Está en la base de la obsesión dramaturgia de Williams».

Ante este panorama, no es de extrañar que Un tranvía llamado deseo «sea uno de esos textos que un director siempre piensa hacer», pero que sólo se pueden materializar «cuando tienes un reparto idóneo», si no, «es preferible que descanse en el cajón de los sueños». Y si una cosa tuvieron clara tanto Seoane como Gas fue que la única Blanche DuBois posible era Vicky Peña.

«Pensé que era una Blanche ideal, fantástica», dijo Mario Gas de la actriz, con la que ha trabajado «muchísimo» y a la que conoce a la perfección, «lo cual no es un handicap sino una virtud para poder profundizar en las relaciones escénicas». A partir de ahí, Gas buscó «el reparto más idóneo para la historia que quería contar» y que en ningún momento mira al filme protagonizado por Vivian Leigh y Marlon Brando. «Es una gran película, pero no hemos intentado seguirla ni ir en su contra». El Tranvía de Gas es diferente y «arriesgado» y que se recrea en el texto, donde «está todo».

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