Izaña cumple 100 años

Un siglo vigilando la atmósfera

10/01/2016
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El Centro de Investigación Atmosférica de Izaña pude presumir de ser uno de los pocos establecimientos que llevan un siglo haciendo ciencia de manera casi ininterrumpida. Hoy en día forma parte de la élite de centros que investigan a nivel mundial los efectos del cambio climático. Este año celebra su centenario con distintos eventos.

El interés de España por la ciencia  no fue el que hace un siglo la llevó a construir el que se ha convertido en uno de los observatorios atmosféricos más importantes del mundo. En realidad fue el recelo por las investigaciones supuestamente climatológicas que destacados investigadores alemes estaban desarrollando en Las Cañadas lo que hizo que las autoridades españolas, allá por 1910, decidieran construir un observatorio propio en Izaña y, quizás lo más importante, la creación del cuerpo de meteorólogos y auxiliares de meteorología de España.

El primer científico que subió a Las Cañadas para llevar a cabo estudios aerológicos fue el alemán Hugo Hergesell y lo hizo a lo grande, con el apoyo del príncipe de Mónaco y del mismísimo káiser Guillermo II y el patrocinio del conde Von Zeppelin. Cuenta Fernando de Ory, doctor en Historia por la Universidad de La Laguna ULL) y técnico de Vigilancia Atmosférica Global en Izaña, que los alemanes arrendaron 25 hectáreas en la cañada de la Grieta al ayuntamiento de La Orotava para, en teoría a realizar observaciones climatológicas. En realidad, estudiaban las condiciones meteorológicas de aquella planicie, a 2.200 metros de altitud a las faldas del Teide, para  establecer una base de zepelines en el Atlántico para la ruta entre Alemania, África y América.

Después de varias trifulcas políticas y diplomáticas, entre 1912 y 1913 se formalizó la construcción del Observatorio de Izaña, que se inauguró el 1 de enero de 1916. Para entonces los alemanes ya habían abandonado la Isla. Se fueron al estallar la I Guerra Mundial que, además, cortó por completo las visitas de científicos extranjeros.

En Izaña, la actividad se redujo prácticamente a las observaciones aerológicas convencionales y a medidas de radiación y no fue ya hasta la década de los 70 cuando el Observatorio recobró la actividad investigadora, curiosamente de la mano de los alemanes, relata De Ory, que llegaron para estudiar la contaminación atmosférica.

La colaboración hispano-alemana se mantuvo hasta 1985, cuando España decide montar sus propias estaciones de medición de la contaminación, convirtiéndose entonces en uno de los seis observatorios mundiales que hacían estas mediciones.

Hoy en día, «ninguna institución en España se dedica a la investigación del impacto de la contaminación del aire en el clima de manera tan potente como el Observatorio de Izaña», asegura De Ory, que durante años se ha zambullido en el estudio de la historia del Observatorio.