Un policía lame los pechos de una detenida

05/10/2007

El policía nacional Rafael P.M., condenado en 1994 por matar de un disparo a un detenido en los calabozos, fue juzgado ayer, acusado de agresión sexual a otra detenida en la comisaría. Admitió que le había chupado un pecho, aunque dijo que «con su permiso».

El policía nacional Rafael P.M. condenado en 1994 a seis años de prisión por imprudencia temeraria con resultado de muerte (disparó en la cabeza de un detenido en los calabozos de la antigua comisaría de Plaza de la Feria, bajo los efectos del alcohol y mientras «bromeaba» con la víctima), fue juzgado ayer ante la Sección Segunda de la Audiencia Provincial acusado de agredir sexualmente a una detenida cuando se encontraba a cargo de su custodia en los calabozos de la Jefatura Superior de Policía de Canarias.

El acusado admitió como cierto que en la tarde del 26 de julio de 2005, cuando se encontraba cubriendo el servicio de custodia en los calabozos, se acercó a la detenida M.C.F.P., comentó en voz alta «si son tetas las que tiene» y llegó a chuparle un pecho, aunque aseguró que la detenida no había sido forzada: «Ella me preguntó qué me parecían sus pechos, si me gustaban, incluso me dio su teléfono y quedamos para el día siguiente», declaró.
En opinión del fiscal, al acusado no le quedó más remedio ayer que admitir como cierta la evidencia, ya que tras su declaración dos peritos policiales certificaron que el ADN del acusado era el mismo de la saliva que un policía había recogido el día de autos del propio pecho de la afectada.

CONDENA DIFÍCIL. El representante del Ministerio Fiscal pidió en sus conclusiones una condena de seis años de prisión para el acusado como autor de un delito de agresión sexual y otro contra la integridad moral, aunque dejó la puerta abierta a un castigo menor al agente ante las dudas de que la víctima fuera forzada o consintiera el contacto, como asegura el agente.

En el proceso también está personada como acusación particular la supuesta ultrajada, que a través del abogado José Antonio Zambrano solicita 10 años de prisión. Tanto la defensa del agente como el abogado del Estado (se pide la responsabilidad civil subsidiaria de la Dirección General de Policía en la indemnización) interesaron una sentencia absolutoria.

Según el informe del fiscal mientras la afectada esperaba para que le tomaran las huellas el acusado se le acercó, «le abrió la camiseta y mirando hacia su interior le dijo, coño, qué buenas tetas tienes».

Dice el fiscal que estuvo acosando a la detenida toda la tarde y que en un momento dado la condujo a un cuarto apartado y se abalanzó sobre ella y «metiéndole la mano dentro del sujetador sacó uno de sus pechos, succionándolo con la boca, al tiempo que tocaba a la citada en distintas partes del cuerpo».

El acusado se mostró durante todo el juicio con gesto contrito y confesó que sabía que lo que había hecho no estaba bien a pesar de que ella hubiera consentido.

Durante el juicio tanto el acusado como su denunciante incurrieron en diversas contradicciones. Mientras Rafael P.M. aseguró que nunca antes había visto a la detenida, sus compañeros afirmaron que era una habitual de los calabozos.