Un Max mancomunado

Victoriano Suárez Álamo
VICTORIANO SUÁREZ ÁLAMO

Sobre el Gran Teatro de Córdoba, el próximo 9 de mayo, serán tres los representantes del Festival del Sur. Encuentro Teatral Tres Continentes de Agüimes que recojan el Premio Max Iberoamericano 2011. Se convertirán en embajadores de las cientos de personas que, durante 23 años, al principio en septiembre y desde hace unas ediciones en julio, convierten este municipio grancanario en un enclave único para las artes escénicas, la reflexión social y política, y el divertimento. Tres premisas que parecen antagónicas pero que la magia y el buen hacer de este festival, el más veterano del Archipiélago, hace posible a pesar de los recortes económicos con los que lo castigan habitualmente algunas instituciones públicas de las islas.

«Cargados de ilusión y orgullo» y como un «estímulo» para futuras ediciones recogerán este galardón nacional en Córdoba Antonio Lozano, exdirector del Festival y actual responsable de sus actividades paralelas, Francis González, concejal de Cultura y actual director del mismo, y Antonio Morales, alcalde de Agüimes en la actualidad y cuando nació esta longeva cita con la cultura de las islas. Este periódico citó hace dos días, por la mañana, a los tres embajadores del Festival en los Max, en el nuevo Centro Cultural del Cruce de Arinaga. La intención era fotografiarles en el patio de butacas de este nuevo recinto, que en la 24ª edición del próximo verano entre el 15 y el 24 de julio acogerá en sus 500 butacas varios montajes del Festival. Fue imposible, ya que este flamante espacio acogía una muestra teatral escolar, en la que han participado 15 de los 17 centros escolares del municipio. «La cantera de futuros espectadores», bromea Francis González, eso sí, cargado de razón, ya que si no se cuidan y fortalecen los cimientos de una política cultural coherente, ésta se convertirá en un gigante con pies de barro. De otra forma, una idea tan osada como la del Festival del Sur no habría superado el estatus de flor de un día hace más de dos décadas. Porque Lozano y Morales, piezas determinantes en el nacimiento de esta cita cultural de Agüimes, reconocen que cuando se puso en marcha podía parecer «un proyecto descabellado». «Hay que tener en cuenta que hace 23 años, salvo las funciones que se programaban en el teatro Pérez Galdós, en la isla apenas se podía ver teatro», aclara al respecto Antonio Lozano. «Recuerdo que en más de una ocasión le pregunté a Antonio (Lozano), si no creía que nos estábamos volviendo locos, pero... cuando nos sentábamos y repasábamos el proyecto, solventábamos todas las dudas», explica el alcalde de esta localidad grancanaria.

Pero por muy buena que fuera la concepción inicial del Festival del Sur. Encuentro Teatral Tres Continentes, sin el esfuerzo conjunto de muchas personas hubiese sido imposible que alcanzara su actual estatus nacional e internacional. «El esfuerzo y la colaboración de los voluntarios, pieza fundamental en la organización, es impagable. Algunos de los actuales se han involucrado en esta labor desde la primera edición y no están dispuestos a abandonarla. Sienten como algo suyo el Festival», explica Antonio Lozano.

Los artistas y compañías de teatro y danza que han tomado parte en las distintas ediciones también han sido fundamentales. «Conviene que recordemos que todos los que han participado, renunciaron a cobrar su caché. Toman parte porque les parece atractivo el proyecto y están dispuestos repetir por afecto al mismo y porque se lo pasan muy bien, sobre todo en la Residencia de Arinaga, donde se alojan en su mayoría», explica Francis González. Esta es una de las razones por las que si, en las primeras ediciones había que convencer con una lucha casi titánica a muchos artistas y compañías de las bondades de la idea para que tomaran parte en el Festival del Sur, en la actualidad son cientos las peticiones que se reciben en el Ayuntamiento. «Raro es el día en el que no nos llega alguna propuesta», comenta al respecto el concejal de Cultura.

La tercera pata sobre la que se sustenta el Festival del Sur tiene la misma importancia que las dos anteriores. Se trata del público, unos espectadores «fieles», tal y como los califican los organizadores. «No sólo se trata de los habitantes de Agüimes, que se vuelcan, tanto a la hora de ver los montajes como de facilitar a la organización lo que se necesite. Contamos con espectadores que se desplazan desde la capital, desde otros municipios e incluso que vienen desde otras islas durante el Festival», explican con entusiasmo en la impoluta nueva biblioteca del Centro Cultural del Cruce de Arinaga.

La fidelidad y las ganas de disfrutar de la programación han sido fundamentales para superar las zancadillas del destino y la mala fortuna. «El público aguantaba los espectáculos, con un calor a veces insoportable, en las primeras ediciones, cuando el Teatro Municipal no tenía aire acondicionado», rememora Antonio Morales. «Recuerdo que en una función se nos fue la luz, en otra ocasión nos falló un micro y tuvimos que retrasar la misma un buen rato... pero el público esperaba y al final se iba entusiasmado. También en las primeras ediciones no había butacas, sino sillas de madera incomodísimas, que transportábamos de unos espacios a otros en camiones», tercia Lozano.

Tiempos difíciles El Max Iberoamericano 2011, que esta iniciativa recibirá en seis días en Córdoba, será un refuerzo importante para los malos tiempos que corren las iniciativas culturales. «Es terrible lo que está pasando. No se anuncian, pero los recortes tras las elecciones del 24 de mayo serán traumáticos y la tendencia general es que la cultura y los servicios sociales sean los que más los sufran. Esto no puede ser. Esta marca, en la que se ha convertido el Festival del Sur, no se puede perder ni se perderá. La cultura juega un papel fundamental dentro de la vida social. Es un vehículo insustituible para la cohesión y el encuentro social, para generar alegrías y, a su vez, para enriquecer intelectualmente a las personas», comenta Antonio Morales.

A parte del enriquecimiento espiritual, el Festival también genera riqueza y actividad económica. «En verano, buena parte de los habitantes de Agüimes se van a la playa, sobre todo a Arinaga. Por tanto, el Festival, durante una semana, genera una actividad a los comercios del casco del municipio que les ayuda a seguir adelante. Además, el Festival ha sido un elemento capital dentro de una política cultural y urbanística que ha generado nuevos espacios urbanísticos, como dos plazas realizadas con el dinero del Plan Zapatero, el futuro nuevo Teatro Municipal de Agüimes o este nuevo del Cruce de Arinaga», comentan Antonio Lozano y Francis González en una luminosa nueva biblioteca que esperan llenar de libros en breve.

En la vida del Festival, la comprensión de las distintas administraciones insulares ha sido dispar. «El Gobierno de Canarias nos ha apoyado desde la primera edición, aunque sus aportaciones cada vez son menores. En cuanto al Cabildo de Gran Canaria, contamos para la próxima edición con una subvención de la Consejería de Cooperación Institucional y Solidaridad, pero desde Cultura, ni para las dos entregas anteriores ni para la de este verano, nos apoyan. No nos dan ni un céntimo. Tal y como hizo José Manuel Soria cuando fue presidente de esta institución», aseguran de forma rotunda los tres.

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