Un laboratorio boliviano clona variedades de papa en peligro de extinción

20/04/2007

Una universidad de Bolivia ha comenzado a clonar algunas variedades de patata en peligro de extinción, que serán sembradas en octubre próximo y repartidas entre los agricultores del país en poco más de un año.

Doce especies del tubérculo al que en América Latina llaman papa ya se han convertido en "vitroplantas", gracias al trabajo de seis profesionales del laboratorio de Biotecnología de la Facultad de Ciencias Agrícolas, Pecuarias y Veterinarias de la Universidad Técnica de Oruro (UTO).

Tal como explicó la directora del laboratorio, Ruth Espinoza, en esta región andina de Bolivia se registran heladas durante unos 200 de los 365 días del año y, en consecuencia, hay algunas patatas nativas que corren el riesgo de desaparecer porque no soportan el frío extremo.

También las lluvias tardías propias de Oruro y la vecina Potosí afectan a las variedades de la zona, principalmente a las denominadas "andígenas", que son las menos amargas.

El proceso de clonación se inicia con la extirpación de una parte del tubérculo, que se introduce en un frasco de vidrio con todos los componentes necesarios para su nutrición, como calcio, nitrógeno, magnesio, manganeso, mercurio y hierro, entre otros.

Tras un año de cuidado, las raíces obtenidas pueden ser cortadas y repartidas en distintos recipientes.

Según Espinoza, de las doce especies clonadas hasta el momento en la UTO, la mitad son bolivianas y la otra mitad peruanas.

Cinco de ellas ya están en el invernadero, listas para generar en unos meses unas semillas que ya podrán plantarse en el campo.

Además del proyecto enfocado a la clonación de papas, financiado por una institución pública creada por los gobiernos de Perú y Bolivia y conocida como Autoridad Binacional del Lago Titicaca (ALT), el laboratorio cuenta con un banco de germoplasma que guarda unas 320 especies distintas del tubérculo.

Los bancos de germoplasma son colecciones de material vegetal vivo cuyo objetivo es conservar plantas consideradas de interés prioritario para la sociedad y optimizar así el uso de sus recursos genéticos.

El más importante en Bolivia en lo que a la patata se refiere se encuentra en la ciudad de Cochabamba (centro del país) y depende directamente de la fundación Promoción e Investigación de Productos Andinos (PROINPA).

La coordinadora de recursos genéticos de PROINPA, Ximena Cadima, explicó que en el banco guardan más de 1.700 muestras de papa, no modificadas genéticamente, que son sembradas y cosechadas cada año para que su conservación se desarrolle de la forma más natural posible.

Cadima recalcó la riqueza genética de la patata en un país que tiene documentadas más de 700 especies distintas, lo que permite múltiples experimentos para crear nuevas variedades más resistentes a enfermedades y plagas.

"Todavía no se ha analizado en profundidad lo ricas que son las papas en almidón", apuntó la experta, que considera fundamental estudiar "para qué sirve, además de para comer", este alimento básico en los menús de tantas y tantas familias en el mundo.

Para Cadima, la amplia diversidad del tubérculo en Bolivia le debe mucho a la "perseverancia" de los agricultores, que lo han sembrado durante años en los lugares más marginados e inhóspitos del territorio.

La idea que tienen algunos de estos campesinos es que las especies que cultivan "son para pobres" y, por ello, en PROINPA han puesto en marcha un programa para ayudarles a revalorizar sus productos.

Variedades de patata que no se encuentran en los mercados "son mucho más ricas" que las ocho que se consumen habitualmente, enfatizó la coordinadora de recursos genéticos de la fundación.

Además, sus formas rocambolescas se están mejorando para que se parezcan a las que venden en Europa y se puedan exportar, por aquello de que algunos "comen con los ojos".