Un juzgado rechaza la exhumación de una fosa común en Asturias

10/08/2007

La titular del juzgado de Castropol ha notificado hoy a la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) su rechazo a la exhumación que iban a realizar mañana en una fosa común en el municipio asturiano de Grandas de Salime, en el que podrían estar sepultadas unas quince personas.

Según indicó el arqueólogo Javier Ortiz, dos representantes de esta asociación se desplazaron hoy a Castropol para notificar a la jueza su intención de iniciar mañana las tareas de prospección en la zona donde se supone que se encuentra la fosa.

Ortiz aseguró que la titular del juzgado adoptó una actitud "caciquil" y notificó de palabra a los responsables de la asociación su negativa a que se llevase a cabo la exhumación prevista en unos zona de monte de propiedad municipal a pesar de que la ARMH cuenta con permiso del Ayuntamiento y de la Consejería de Medio Ambiente del Gobierno asturiano para iniciar las tareas de prospección.

Los responsables de la Asociación, que mantienen su intención de realizar mañana los trabajos previstos, indicaron que se trata de la primera ocasión en que un juzgado rechaza que se lleven a cabo estas labores tras haber realizado más de noventa exhumaciones en distintos puntos de España.

Según Ortiz, la notificación al juzgado de que se iban a realizar estas labores se realiza habitualmente "por cortesía" para que, una vez que aparezcan los cadáveres allí enterrados, el juez se persone en la zona con un forense para certificar que los restos humanos tienen una antigüedad superior a los veinte años y que, por tanto, "el posible delito de asesinato ya habría prescrito".

La Asociación, que contrapuso la actitud de la jueza de Castropol con la colaboración obtenida recientemente del decano de los jueces de León para llevar a cabo otra exhumación, recordó además que estos trabajos que están realizando en todo el país están siendo subvencionados por el Gobierno español.

Al inicio de las tareas de exhumación está previsto que acudan familiares de los fusilados desde varios puntos de Galicia, incluidos algunos parientes del comandante del Batallón Galicia, el coruñés José Moreno Torres, que se exiliaron en México tras la contienda.

El Comandante Moreno lideraba un batallón de milicianos gallegos que participó en combates en Oviedo, Vizcaya, Santander y León e intentó regresar a A Coruña después de la caída del frente del Norte el 20 de octubre de 1937.

Su objetivo era llegar a la ciudad gallega para fletar desde allí un barco con el que alcanzar la costa francesa utilizando la infraestructura que aún conservaba el sindicato anarquista CNT.

Durante su huida a pie, el grupo, de 10/11 hombres, llegó al Alto del Acebo y pernoctó en un pajar situado en un paraje conocido como La Torre donde, tras ser delatados, fueron fusilados por varios falangistas y guardias civiles que los sepultaron en una fosa común a la que días después arrojaron los cadáveres de otros cuatro o cinco jóvenes que también huían de Asturias.