Nuevo libro del poeta Pedro Flores

Un gancho de dignidad

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Versos que huelen a sudor y sangre, a esfuerzo diario de gimnasio, a lona de cuadrilátero, a tensas vendas que envuelven unos nudillos pelados  bajo los guantes. Universo propio de un boxeador que se enfrenta a su destino, como si fuese un antihéroe que se defiende con fiereza de los golpes diarios de una vida cada vez más perra. Todo ello se encuentra en El último gancho de Kid fracaso (editorial El ángel caído), nuevo libro del poeta Pedro Flores (Las Palmas de Gran Canaria, 1968).

Los poemas que integran el libro son un grito en defensa de la dignidad del hombre que se enfrenta a los elementos cada día más adversos de la sociedad contemporánea. «Son poemas que hablan la resistencia contra el mundo. De ser capaz de todo menos de perder la dignidad, que debe ser el último elemento al que debe renunciar en la vida cualquier persona», asegura Pedro Flores sobre su Kid fracaso.

Un boxeador que podría ser el alter ego de todo el que aún alberga en su interior una actitud «rebelde y revolucionaria» con respecto a su entorno, confiesa Flores.

En apariencia, la poesía y el boxeo se presentan como ámbitos totalmente antagónicos. Idea que no comparte este escritor grancanario. «La figura del boxeador es un estereotipo tradicional del fracaso. Y el fracaso es, precisamente, una figura inherente a buena parte de los poetas. Encuentro lirismo dentro de la violencia y la épica que caracteriza al boxeo», matiza el autor del libro La poesía debe de ser como la bala que mató a Kennedy (2010).

A pesar de que Pedro Flores escribió los poemas de El último gancho de Kid fracaso hace más de un lustro, cuando la actual crisis económica comenzaba a aparecer en el panorama internacional, reconoce que muchas de las imágenes que integran este poemario «son metáforas de la sociedad contemporánea».

«El boxeador protagonista, si es que podemos llamarlo así, entiende  su inmolación en el cuadrilátero como un acto de rebeldía contra lo que no le gusta de la vida. Es como una batalla casi perdida pero digna contra el capitalismo salvaje que cada día gana más terreno en nuestra sociedad», asegura Pedro Flores.

Este apego, quizás involuntario, a su tiempo de los versos de Flores es un reflejo de la propia concepción de la poesía que tiene este escritor. «Escribir ahora como se hacía en el siglo XIX o principios del XX no tiene sentido. Es algo extraño. Homero, por ejemplo, escribía sobre referencias y situaciones de su propio tiempo. Cada uno debe escribir sobre lo que somos, lo que vivimos, lo que nos influye... las lecturas, la historia, el cine, la actualidad...».

Pedro Flores defiende una poesía que consterne al lector. Unas creaciones «con carga intelectual y emotiva», que a su vez «se arrastren por el suelo». «El poeta se tiene que ensuciar en el lodo de la realidad que le rodea. Lo cotidiano tiene su lado épico y lírico. La poesía está también en lo sucio, no tiene por qué residir en los aspectos más elitistas, cursis y etéreos», confiesa.

Que transmitan
Los poemas tienen que transmitir y afectar al lector. Asegura Pedro Flores que uno de sus objetivos es no dejar indiferente al que le dedique una parte de su tiempo. «La poesía no puede devolver al lector a su vida real igual que como estaba antes. Una vez leídos los poemas, debe ser otro, volver a su vida enriquecido, tras haber disfrutado de nuevas sensaciones. Si no se consigue, se ha fracasado, el poeta ha llevado a cabo un acto totalmente inútil», expone sin ambages.

El autor de En los planes de nadie (2007) lamenta que la poesía viva por lo general muy alejada del grueso de la población. Sobre todo porque nació como uno género muy apegado al pueblo. «Es una realidad que se ha fomentado desde determinados círculos. Han creado la imagen del poeta como elemento inaccesible, alejado de una población que es incapaz de entenderle. Han dotado a sus creaciones de unos discursos pseudointelectuales que en el fondo están vacíos. La poesía nació como algo popular y en el siglo XX se le otorgó un halo académico que la ha convertido en un elemento muy lejano para la mayoría».

Este nuevo libro de Pedro Flores cuenta con ilustraciones de la zaragozana Agnes Daroca. «Yo no la conocía, fue una sugerencia del editor Alfonso García. Creo que ha sabido capturar con sus creaciones todo el contenido de mis poemas», explica Pedro Flores, que apuesta por este tipo de publicaciones/objeto.