Un espacio para la confluencia

15/06/2015

El Arca de Babel no es ni Arca de Noé ni Torre de Babel, es un lugar para la diversidad que abre sus puertas a quien ofrezca algo y se integre en un espacio de trabajo en comunidad. La guinda a esta plataforma colaborativa que impulsaron hace dos años cuatro socios es la puesta en circulación de una moneda social, el babel.

El Arca de Babel no es una comuna hippie aunque tiene mucho de espacio alternativo. Entrar en el enorme local que hace décadas fue el gimnasio donde entrenaban las candidatas a reina del carnaval de Santa Cruz de Tenerife es sumergirse en un sinfín de propuestas y proyectos, actividades que se abren aquí y allá y que tiene como único denominador común el espacio de 400 metros cuadrados en el que se desarrollan y una filosofía vital, hacer comunidad.

El Arca de Babel está hoy formada, además de por ocho accionistas, por más de 120 socios y es un espacio «vivo» en el que se dan clases de apoyo a niños del barrio de Duggi, donde se ubica el local, se enseña arte contemporáneo o costura, se dan masajes tailandeses, se ofrecen talleres de psicografología, rebirthing (respiración consciente) o visión natural; o, sencillamente, sirve de oficina a sociólogos, psicólogos, informáticos, generadores de talento..., pero además, es sede de cuatro partidos políticos, de una asociación budista y de alguna empresa tecnológica.

Víctor Hernández, que es arquitecto y uno de sus accionistas fundadores, asegura que desde el primer día el Arca de Babel iba a intentar «usarse al máximo y con equidad entre los socios» y así, lo que casi empezó como espacio de  coworking y paraguas empresarial, se ha convertido en «una comunidad que se alimenta de la coexistencia de la diversidad». El autoempleo, los talleres formativos y las actividades artísticas se retroalimentan y suman a nuevos socios que desde hace unas semanas cuentan, además, «con una última frikada», bromea Hernández, una  moneda social, el babel.

Los babeles buscan «incentivar el consumo interno» de servicios del Arca de Babel, pero también, explica Víctor Hernández, de los comercios del barrio de Duggi y de «allí a donde los lleven los socios».

El logotipo del Arca de Babel ya dice todo de su filosofía: cuatro hilos de colores que representan lo artístico, lo educativo, y el crecimiento personal y empresarial, tejidos dentro del borde de un objetivo o un ojo de buey, «lo que separa y da una visión diferente», explica Víctor..