Un cura critica que el Ayuntamiento fomente el "aquí te trinco, aquí te follo"

24/02/2011

El sacerdote Fernando Báez reprocha al equipo de gobierno de la capital grancanaria que aproveche las fiesta carnavaleras para, por la vía del reparto de preservativos, incentivar el "folleteo" entre los jóvenes. En un escrito remitido a diversos medios de comunicación, Fernando Báez señala que el Ayuntamiento, al repartir condones, pone en manos de los jóvenes   una "licencia para delinquir, o la vía libre, para que violen, acosen, fuercen, engañen, lleven borrachas y drogadas a alguien, para consumar el acto, que solo dentro del matrimonio está permitido por la Ley de Dios, pero que aconfesionales, ateos, laicistas, e indiferentes a todo credo y moral, ética y principios, éstos, con tal de conseguir 60.000 votos, de jóvenes a los que se les dicen: háganlo, despelótense, follen... ¡regalan, lo que debieran prohibir!".

No es la primera vez que los escritos de Fernando Báez se distinguen por su carácter polémico. En otras ocasiones ha criticado la presencia de árabes en España, ha arremetido contra el trato de las administraciones al patrimonio arqueológico e incluso llegó a criticar que el obispo de la Diócesis Nivariense, Bernardo Álvarez, elogiase la figura de Adán Martín cuando éste falleció, siendo, como era, amigo del expresidente del Gobierno.

Esta vez, aunque habla de carnavales y de la capital grancanaria, no se olvida del Islam. Así, señala que éste va penetrando poco a poco en España y que ojalá ponga coto a lo que considera una política de fomento de la promiscuidad.

El artículo, titulado 'Carnaval preservado', dice así:
"Mis amigos todos, un servidor, ingenuo y despistado, creía, que el carnaval, era cosa de concursos, de canciones, de paseos, de música, de broma, de caretas, de pasarlo bien en un divertimento sano, festivo, alegre, bullanguero, etc., y esto desde la imaginación, y recordando de mi infancia en el que vestido con la ropa de mi padre y la cara tiznada, con un cesto en un brazo y un palo en la otra mano, iba de puerta en puerta pidiendo un huevito, y “mascarita, ¿me conoce?”, pues que de eso nada, cuando uno con vergüenza se entera por la prensa, que dos concejales, salen en foto sin rubor, ni pudor, con sendos preservativos en las manos, mostrándolos y diciéndonos que los van a regalar, entre los disfrazados el día del mogollón, que según ellos es el día en el que las máscaras van a hacer el amor en el que, cual si de una fiesta bacanal fuera, donde el sexo es permitido, no prohibido, y por tanto no debe haber acoso, ni violación, ni es punitivo, ni prohibitivo hacer el amor, y tanto, que van a regalar el Excmo. sr. alcalde y los miembros de la corporación de la muy noble y muy leal ciudad real de la palmas de gran canaria, 60.000 preservativos –que economía aparte, si cada uno cuesta 1.00 €, son 60.000 €, y -que cada uno piense, lo que se podría hacer con ese dinero-, en lugar de incentivar una fiesta en la que el folleteo, o follar, no sea lo prioritario; y ello, en lugar de estimular el buen comportamiento, el civismo, un carnaval limpio de asquerosidad, de promiscuidad, de prostitución, y animar a que sea honorable, de leal, gentil, galán, de respeto, de castidad, de pureza, de principios, de valores, de norma, de bien; pues no señor, en lugar –repito- de estimular a que se abstengan de droga, de alcohol, y de sexo, es justo todo lo contrario. Estimulan y llaman al sexo, a todo aquel, que recoja un preservativo, que viene a ser como el carnet o licencia para delinquir, o la vía libre, para que violen, acosen, fuercen, engañen, lleven borrachas y drogadas a alguien, para consumar el acto, que solo dentro del matrimonio está permitido por la Ley de Dios, pero que aconfesionales, ateos, laicistas, e indiferentes a todo credo y moral, ética y principios, éstos, con tal de conseguir 60.000 votos, de jóvenes a los que se les dicen: háganlo, despelótense, follen... ¡regalan, lo que debieran prohibir! No se fortalece a una juventud en valores, en control de sí, en dominio y respeto al otro, sino todo lo contrario (¿educación para la ciudadanía es esto?, ¡no te digo!), que follar, sea sinónimo de mogollón carnavalero, dice poco o desdice mucho de un carnaval, que si con estas características, debe ser prohibido, por cuanto de embarazos, violaciones, sida, otros contagios, degeneración, adelanto de unas relaciones sin madurez ni responsabilidad, sino con el “aquí te trinco y aquí te follo”, algo, que ni en los animales irracionales se da, sino cuando la naturaleza se lo piden para la procreación, pero aquí, te hacen del sexo un divertimento, por lo cual, me figuro el entorno del carnaval, como un gran e inmenso prostíbulo, y abrazados, queriéndose, y dando rienda suelta a los más bajos instintos, sin nobleza, ni respeto. Pero, lo peor de esta demoniaca campaña, es que va dirigida a “los más jóvenes”, para echarlos a perder a tan temprana edad, y ¡a saber lo que entienden por “los más jóvenes”, a los que a tan temprana edad, ya los pervierten, pero serán votos seguro, a costa de la moral -sin conciencia-, que en lugar de un carnaval del pueblo, llano y sencillo, donde los miles y miles de policías que lo custodian, debieran detener a todo aquel follador que se cruce, le van a decir o preguntar, ¿tienes preservativo?, en lugar de preguntar la edad, y si es forzada, engañada, obligada, drogada o borracha la parte agarrada haciendo el amor o follando. De pena, que en lugar de valorar a los más jóvenes y preservarlos de los vicios de la carne, los rebajan y cosifican, los utilizan y los desmerecen, al convertirlos en pobres víctimas del sistema. Porque, ¿hay algo más hermoso que una juventud limpia, sana e inocente?, ¿a qué viene el pervertir a tan temprana edad a esa juventud pura y limpia, a las que se les dice hazlo, pero ponte el preservativo?, ¡vaya políticos! Y encima, no tienen reparo de asomar con sus caretos en fotos de la prensa, un tan Roque Díaz y una tal Isabel Mena, que muestran los preservativos, en lugar de posar con unas azucenas, y decir: ¡jóvenes, manténgase puros, limpios y castos, y sean gente con valores, no se prostituyan, no violen, no acosen!; porque si fuera del carnaval lo hacen: detenciones, juicios y muchos años de cárcel por violador, y posterior alejamiento y destrozo de una vida, pero si lo hace en el carnaval, ¡no pasa nada, se trata de un buen ciudadano, que no ha cometido delito, porque se puso el preservativo, ¿Acaso el preservativo preserva su salud, acaso le libra del sida?, ¡encima los engañan, encima los mandan al matadero, pero gente sin conciencia, que permiten el aborto y llaman “matrimonio” a la unión de dos del mismo sexo, y no crean trabajo, ni fomentan el estudio, ¿qué cabe esperar? Hago –pues-, una llamada, para que cuando le ofrezcan un preservativo, si es joven sano y limpio, diga, sin más: “¡no gracias!”; eso, por no decirles, “¡poca vergüenza, quíteseme delante!”. Porque ya está bien de corrupción, y de corromper lo mejor de la sociedad, que son los jóvenes, los hombres y mujeres del futuro; que así, nos van a llegar traumatizados, enfermos de manías sexuales, y con sida a pesar del preservativo; que lo único que no da sida, es la castidad, la abstención y la fidelidad. ¡A ver si se enteran en el ajunta y miento, que a través de la cruz roja -la que salva vida-, te va a regalar condones, para que mates vidas (la moral y la del embarazo que caiga). ¡Vaya concejal de juventud, que en lugar de educar en valores, educa en perversión!, ¡vaya concejal de carnaval, que en lugar de desear lo pasen bien y se diviertan sanamente, regala condones, para que se inicien en el sexo promiscuo y sin amor, sino dando suelta a la pasión, sin control! Que el ajunta no valore y respete a la juventud, es de juzgado de guardia, si hubiera justicia, ¡padres y colectivos varios, debieran denunciar ese abuso de poder!; creo es denunciable el hecho, que se estimule a hacer el mal, y degradar y desprestigiar a la juventud, de la que se decía “divino tesoro”, ahora piltrafa sexualizada, y todo por un alcalde que fue ministro de educación, ¡vaya educación!; muchos de esos jóvenes educados en la religión católica, de catequesis de confirmación, de grupos de jóvenes parroquiales, donde se les educa en todo lo contrario, ahora, se lo vuelven todo al revés, estos que tienen vendida sus almas al diablo, que solo quieren ver a una juventud, sin estudios, sin trabajo, drogada. maniaca sexualmente, sin ideales, sin moral, pero follando a tutti frutti, ¡a saber si serán de sabor los preservativos!, ¡ah canallas! hay que dar un vuelco a esta sociedad, al revés. Poco a poco los árabes e islámicos, irán entrando y pondrán las cosas en su sitio, tiempo al tiempo!

El Padre Báez, que recuerda, eso no es lo que predica o enseña la Iglesia, sino todo lo contrario: abstención, fidelidad, castidad, que son valores eternos y del islam, el mismo que viene poniendo orden por el norte de áfrica, y pronto llegarán aquí".