Muerte en el carnaval

"Un corazón puro lleno de amor"

20/03/2017
ETIQUETAS:

Jhonatan Orozco Calderón falleció en la madrugada del lunes 6 de marzo por las lesiones que le causaron dos agresores que le patearon sin mediar palabra. Su familia y amigos siguen con el alma rota por su ausencia y se aferran a sus buenos recuerdos con él para sobrellevar su pérdida.

Nada ha vuelto a ser lo mismo  desde el pasado lunes 6 de marzo en la vida de la familia, amigos y conocidos de Jhonatan Orozco Calderón. Casi no comen, les cuesta conciliar el sueño y la rabia e impotencia de haber perdido a un «ser de alma libre y de corazón puro y lleno de amor», como le describen, les sigue llenando de amargura. Solo recordar juntos al joven alegre, solidario y volcado en los demás que era les consigue arrancar momentáneamente una sonrisa.

«Jhonatan era muy familiar y muy de sus amigos. Su familia más grande eran quizás ellos. Por eso están parte de ellos aquí. También disfrutaba mucho de la compañía de sus primos. Una de la cosas que le caracterizaba era la impuntualidad [risas]. Era por la cantidad de amigos que tenía. Quería regalarles un poco de su tiempo, de su sonrisa y de su vida a todos, por eso no le daba el tiempo», recuerda su tía Johanna al tiempo que el resto de los asistentes hacen gestos de aprobación.

Su vida eran ellos, su perro Rex, un pitbull del que no pudo despedirse y que esperaba su regreso, y las personas que la vida le iba poniendo en el camino. «Se preocupaba más por sus amigos que por él mismo. Estaba más pendiente de nosotros que de él mismo. A veces se lo reprochábamos, pero era así. Incluso con los conocidos. No tenía maldad ninguna, era todo corazón y amor», comentan Javier García y César Milanés.

 Iba a donde hiciese falta por sus amistades. «Con todo el mundo era excepcional, sacaba el tiempo de dónde no lo tenía para  mantener el contacto con cada uno de nosotros, se tuviese que ir a donde fuese y eso que no tenía coche. Sé que no volveré a conocer en mi vida a nadie como él. Tan especial y único. Tenía mucho corazón, mucha humildad y mucha inocencia», añade Ayoze Martínez.

Las lágrimas se abren paso a través de los recuerdos de sus seres queridos. Como las exquisitas empanadas colombianas que solía prepararles o la paella y la ropavieja con la que les deleitaba. O lo enamoradizo y entregado que era. «Era muy bueno en la cocina. Esta vez tenía claro que quería centrarse más en sí mismo y no tanto en sus amigos», rememoran sus primos Natalia Carvajal y AlejandroPérez en la casa de su tía Doris, en el corazón de Schamann. Pero si hay algo de Jhonatan que todos recuerdan eran los ojos achinados que se le ponían al sonreír, su gesto pícaro y, sobre todo, el derroche de amor y cariño que les regalaba día a día. «Reunirnos y recordarle nos ayuda en estos momentos», afirman. Algunos no han podido articular palabra ante la avalancha de emociones, imágenes y vivencias que les vienen a la cabeza. Otros las externalizan relatando incontables anécdotas.

«Cuando muere una persona siempre decimos que afecta a su familia y a sus amigos más cercanos. En este caso Jhonatan no fue una persona más. No se llegó nunca a imaginar la cantidad de gente que le quería, le quiso y le sigue queriendo. Eso fue lo que sembró  Jhonatan amor y cariño. Estos dos tipos que le quitaron la vida no se imaginan a cuánta gente le han hecho daño. No se imaginan el daño que nos han hecho a muchísima gente», recalca con lágrimas Johanna.