Del Director

Un caso para ser muy prudentes

De momento está detenido por intento de secuestro. Y punto». La frase es de un policía harto de que ayer media Canarias y un cuarto del resto de España preguntase si había novedades respecto a la detención de Marcos J.R.C. y la posterior investigación en torno al rapto fallido de la menor Sandra. El problema era que ese «y punto» no sabemos si será punto y seguido o punto y final.

No es fácil enfrentarse ante un caso de estos, sobre todo si se quiere evitar meter la pata y convertir en secuestrador -y quién sabe si asesino- a quien mañana podría ser puesto en libertad sin cargos. No sería el primero y tampoco el último. En la reciente memoria está el caso de un individuo al que un día hicieron desfilar ante el juzgado como el violador de Tafira y luego resultó que las agresiones sexuales no eran responsabilidad suya.

Y si difícil es hacer un periódico cuando una investigación está en marcha y sobre ella pesa el lógico secreto, peor todavía es hacer periodismo digital, esto es, contar en internet al segundo lo que está sucediendo. Entonces falta tiempo para reflexionar y medir los pasos que se van dando, sobre todo cuando tras cada uno de esos pasos llega un aluvión de comentarios de los lectores y estos, a su vez, aportan nuevas pistas, sugieren teorías que podrían ser plausibles o simples locuras o enredan todavía más los casos. Ayer, por ejemplo, había gente que aseguraba que Marcos era algo más que un experto en cremaciones, otros que habían sido compañeros suyos de estudio, personas que lo definían como simpático y otros como un rudo portero de discoteca -dicho sea con respeto para este gremio-...

El miedo está en la calle y nosotros podemos agigantarlo o atemperarlo. Erradicarlo nunca, pues cómo único se combate y se derrota al pánico es con información, con razones y con argumentos. Y como estos no pueden ser ofrecidos hasta que las investigaciones culminen, pues habrá que armarse de paciencia y poner la mayor de las cautelas para que no se nos vaya la mano. A todos, en suma, nos gustaría dar la gran noticia, pero equivocarse puede suponer el pago de un precio muy alto, en especial cuando hay dos familias en cuyos hogares faltan sendos menores -Sara Morales y Yeremi Vargas- y que están esperando a que alguien les saque del mar de confusión en que ayer se instalaron.

En conclusión, hasta anoche no había más cera que la que arde: un detenido de nombre Marcos J.R.C, porque presuntamente trató de llevarse a la niña de La Garita; Marcos trabajó y fue socio de un crematorio de animales domésticos e igual que se registró su casa se hizo lo propio con su trabajo; y en ese rastreo se tomaron numerosas muestras. Ahora, a esperar. Hoy, por lo pronto, comparece en el juzgado. Entonces veremos si el punto es seguido, final...o son suspensivos, que también puede ser.

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