Un canario herido en Irak, «abandonado» por Defensa

Ni el tiempo ni la distancia borrarán los paisajes de dolor que el sargento de Infantería grancanario Sergio Santiesteban, víctima de un atentado en Irak, contempló durante la guerra. Hoy por hoy, el horizonte majorero dibuja para él un nuevo sendero de esperanza.

SONIA ZARCO

Mi pretensión, al salir en los medios de comunicación canarios, es que Zapatero, que se encuentra en Lanzarote, conozca el caso de mi marido, con secuelas físicas y psicológicas producto de su participación en la guerra en Irak, y así se entere de que todavía hay gente que fue herida allí que están metidos en un pozo de donde nadie les quiere sacar» asegura Toñi Ortigosa, mujer del militar herido en Irak.

La esposa del sargento recalca que a las secuelas físicas de su marido, como la pérdida de audición o la metralla que aún hoy tiene en el brazo como consecuencia del atentado sufrido el 11 de febrero de 2004 en Diwaniya, se le une el «síndrome ansioso depresivo de estrés postraumático» que le ha conducido al alcoholismo y al borde del suicidio. «A raíz de ello tomé la decisión de ingresarlo en un centro de desintoxicación».

Aún hoy, un año y medio después de sufrir el ataque por parte de la resistencia iraquí, el grancanario Sergio Santiesteban «carece de calificación. Mi marido para el Gobierno no es nada», subraya, «Que alguien me diga si es un herido en combate, un herido de guerra o una víctima del terrorismo».

Desesperada, Toñi Ortigosa ha recurrido al Ministerio de Defensa, donde aconsejaron sacar a pasear a su marido «como si fuera un perro», matiza. «Eso no se le puede decir a la mujer de un militar que tiene dos hijos y que lo único que pide es ayuda porque su marido se quiere matar».

Aunque algo turbio, el horizonte de esta pareja parece que poco a poco se va despejando. «En el fondo tengo esperanzas. Fuimos al Defensor del Pueblo en Madrid y la adjunta primera, Maria Luisa Cava, ha abierto una investigación». Ortigosa ha conseguido que el caso de su marido sea aceptado a trámite.

Mientras espera un informe que aclare las circunstancias en que se trasladó a su esposo tras el atentado, Ortigosa busca respuestas.

El ministro Bono no responde

A pesar de que José Bono, ministro de Defensa, se comprometió a abrir una investigación que aclarara la causa por la que al sargento herido tras una emboscada en Irak, Sergio Santiesteban, se le trasladara con retraso a España «aún no hay respuesta», asegura su mujer, Toñi Ortigosa. El 11 de febrero de 2004, tras el atentado, los médicos del hospital de Diwaniya dijeron «que había que traer a mi esposo a la Península inmediatamente, sin embargo lo hicieron el 25, catorce días después. Quiero que me den una explicación», exige Toñi Ortigosa.

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