Un año de Gobierno belga en funciones tras la dimisión del primer ministro

EFE

Bélgica cumple hoy un año de crisis política desde que el rey Alberto II aceptó oficialmente la dimisión del primer ministro, el democristiano Yves Leterme, debido a las marcadas tensiones entre las dos principales comunidades lingüísticas del país: francófonos y neerlandófonos. La dimisión dio paso a las elecciones anticipadas del 13 de junio, en las que la formación más votada fue un pequeño partido partidario de la independencia de Flandes, el N-VA, que ha obstaculizado las numerosas rondas de conversaciones y negociaciones entre los distintos partidos del país. "Formar un Gobierno no es el objetivo principal de la N-VA", comentó hoy el aún primer ministro en funciones, Yves Leterme, en la radio pública francófona RTBF, donde consideró que los soberanistas flamencos, que exigen una profunda reforma del Estado antes de formar una nueva coalición gubernamental, no han asumido aún su victoria electoral. Leterme considera que el resultado de los esfuerzos del democristiano flamenco Wouter Beke, designado por el rey como mediador en la crisis, depende de los presidentes del N-VA, Bart De Wever, y del Partido Socialista valón (PS), Elio Di Rupo. El primer ministro en funciones asegura no obstante que el ejecutivo interino "asume sus responsabilidades" y ha permitido a Bélgica "recuperar su credibilidad" en los mercados financieros internacionales y destaca que la economía del país es sana. "El bloqueo político actual es muy negativo", reconoce Leterme, quien añade que no puede durar eternamente. El ex primer ministro belga y actual presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, por su parte, ha considerado la situación política "patética" en una entrevista con el diario "De Standaard". Van Rompuy coincide, sin embargo, con Leterme en que la economía belga sigue en buen estado y el Ejecutivo temporal está desempeñando su labor. La presidenta del CDH (democristiano francófono) y viceprimera ministra, Jolle Milquet, dijo hoy a la radio privada RTL que ha llegado el momento de que los principales partidos políticos de Bélgica vuelvan a sentarse a la mesa de negociación. El presidente del partido liberal flamenco (Open Vld), Alexander De Croo, se pronunció en el mismo sentido que Milquet y consideró que tras el trabajo de Beke ahora es necesario pasar a un nivel superior de negociación e identificar al futuro primer ministro. La dimisión de Leterme se produjo tras la retirada de Open VLD de la coalición que gobernaba en Bélgica debido a discrepancias insalvables sobre el régimen lingüístico de las poblaciones del distrito electoral y judicial que rodea a la capital belga, conocido por las siglas BHV (Bruselas-Halle-Vilvoorde). Los flamencos exigían acabar con la excepción que representan los derechos de la población francófona en esa zona. Hasta ahora, los francófonos de esas localidades, pese a vivir en Flandes, han podido votar por listas francófonas en las elecciones, como los residentes en Bruselas, única región bilingüe del país donde existe esa libertad.