Tunos para comer todo el año

Hace unos tres años, Santiago Caballero buscó una alternativa a los tradicionales cultivos de invernaderos y probó a plantar seis fanegadas de tuneras en Malfú Bajo. Su idea era tener esta rica fruta en el mercado todo el año y no solamente en los meses de verano. Está a punto de conseguirlo.

Santiago y su familia sabían que, consiguiendo esta fruta en los meses de octubre, noviembre o diciembre, y más en marzo o abril, los precios compensarían la inversión y los esfuerzos, porque el tuno es una fruta apetecida por los canarios, que renuncian a ella por no cogerla y, sobre todo por no barrerla y exponerse a las molestas espinas.

Para conseguir este propósito han sido necesarios tres largos años de prueba con determinados abonos y cuidados con el fin de adaptar a las seis mil matas de tuneras que tienen plantadas en Malfú Bajo a las nuevas exigencias. El trabajo es lento y paciente y ahora mismo ya se empiezan a notar los resultados en algunas zonas que ya presentan las pencas con tunos recién nacidos, amarillos o de la variedad moscatel blanco, que estarán aptos para el consumo en los meses de invierno.

Por ahora han tenido que competir en el mercado tradicional, con el agravante este año de que parte de la cosecha se adelantó a junio y el fuerte calor la asó. Esos tunos se dejan caer al suelo, para que sirvan de abono y para que la tunera se revitalice y eche nuevos frutos. Con todo y con esto, Santiago y los suyos han vendido unos noventa mil kilos de fruta, bien en Mercalaspalmas, bien directamente en la propia finca, a cuya puerta de entrada un inmenso letrero advierte a los automovilistas que pasan frente al aeropuerto que allí se venden tunos frescos del país.

Acuciado por la necesidad, Santiago ha ideado una barredora para no moler los tunos y para hacer más rápido y cómodo el trabajo. Consiste el artilugio en unas mallas colocadas en un plano inclinado, separadas entre sí, por donde baja la fruta a toda velocidad, llegando a una tolva, completamente libre de espina. Enteros se recogen los tunos y se llevan al almacén, para su venta directa o para Mercalaspalmas.

Que deje de ser fruta del verano

Un euro. Los tunos de Malfú Bajo se venden actualmente a un euro el kilo. Al día pasan por la finca decenas de personas de todas partes de la Isla que prefieren adquirir la fruta fresca recién cogida. Los cortes los hacen Juan Antonio, Santiago y los suyos con cuchillos, para que no se rasgue el tuno en el pedúnculo. La parte que no se vende de forma directa se envasa en cajitas de a kilo, que se envían para su comercialización a Mercalaspalmas. El sueño de estos agricultores es conseguir buenas producciones fuera de la época estival para ganar algo más que para los gastos, como pasa actualmente.