Tras la pista del delfín mular

03/07/2012

El delfín mular, especie que goza de la máxima protección en Europa, podría convertirse en la esperanza de quienes rechazan las prospecciones petrolíferas. Sus poblaciones son importantes en las islas orientales y, según algunos investigadores, su sistema de ecolocalización podría verse afectado.

En el mundo habitan aproximadamente unas 84 especies de cetáceos. Y solo en las aguas de Fuerteventura y Lanzarote residen 28. «Estamos hablando de un porcentaje de presencia de cetáceos excepcional, es algo que no se conoce y es muy importante», explica Marisa Tejedor, coordinadora y secretaria científica del Grupo de Cetáceos de Canarias. El Oso Ondo (expresión vasca que significa muy bien) está atracado en el muelle de Morro Jable desde hace dos meses. El fuerte viento de las últimas semanas no ha sido el mejor aliado para permitir a los investigadores de la Sociedad para el Estudio de los Cetáceos en el Archipiélago Canario (SECAC) salir en busca de datos. Pero cuando se puede se hace.

En el marco del proyecto Indemares, el trabajo de los investigadores consiste en recabar datos para realizar una buena gestión de las poblaciones en los LIC (Lugares de Interés Comunitario). «Necesitamos saber dónde se encuentran, cuál es su distribución batimétrica. Y para ello se hace un análisis de abundancia de distribución de las principales especies, fundamentalmente de las amenazadas», señala Marisa Tejedor.

La especie fundamental a estudio es el delfín mular, porque cuenta con un grado alto de protección a nivel europeo, se encuentra en el Anexo 2 de la Directiva Hábitat, que contabiliza a muy pocas especies de cetáceos: en Canarias habitan la marsopa (un pequeño zifio de aguas más frías cuya presencia en Canarias es casi anecdótica) y el delfín mular. El Banco de Amanay y el Banquete, al suroeste de Fuerteventura, son puntos calientes de cetáceos. Marisa Tejedor considera que las prospecciones petrolíferas podrían afectar seriamente a estos animales marinos.

Los investigadores trabajan para demostrar la importante presencia del delfín mular en las islas orientales y así conseguir que estas zonas se incluyan en la Red Natura 2000. El Estado debería conservar entonces esas puntos y ello redundaría en beneficio de todas las especies que los habitan. Pero el Gobierno podría argumentar que la extracción de petróleo no perjudica a los cetáceos. Sin embargo, Tejedor afirma que sí afecta a su sistema de ecolocalización.

Marisa Tejedor se muestra preocupada por las prospecciones petrolíferas autorizadas por el Estado. «Hay que dar a estas zonas donde viven los cetáceos la importancia que tienen, parar esta locura de proyecto y evitar desastres ecológicos». Algunas de las zonas delimitadas mediante cuadrícula para indicar las perforaciones, las áreas denominadas con nombres de frutas (fresa, plátano, etcétera), quedan muy cerca de El Banquete de Amanay y El Banquete, que, según los expertos, son dos puntos calientes para cetáceos porque en ellos se alimentan y reproducen durante todo el año. «Cualquier actividad que se lleve a cabo en esta zona o en las cercanías va a repercutir», asegura Marisa Tejedor. 

El proyecto de Indemares dura hasta finales de 2013, aunque en Canarias finaliza un año antes. Diversos grupos de investigación recopilan información científica sobre los espacios marinos españoles de mayor y más rica biodiversidad para evaluar si deben incluirse en la Red Natura 2000.