Tina Suárez pergeña un western femenino y épico

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Entre manadas de cimarrones salvajes, cazadores de búfalos, caravanas, cheyennes, tahúres, coristas de saloom y rangers transcurre la nueva obra de la poetisa canaria Tina Suárez Rojas, que se traslada al lejano oeste para glosar los últimos días de June Evon, una misteriosa pistolera que llega a un pequeño pueblo.  
«Es un poema épico escrito en clave narrativa», apunta la autora sobre su libro Brevísima relación de la destrucción de June Evon, editado por Vitruvio, dentro de la colección Baños del Carmen.
En  su obra, un rosario de personajes va ofreciendo sus impresiones sobre la extraña pistolera recien llegada a Dohanville. Desde el médico, al sepulturero, pasando por el reverendo, un cazarrecompensas, el telegrafista o el alguacil, todos ofrecen su visión sobre la muchacha. «Es una antihéroe. A medida que iba escribiendo los poemas le fui cogiendo cariño a la protagonista. Me di cuenta de que a Evon no le importataba la mendacidad ni la maledicencia de la gente. Solo le importaba su herida. Ella es un animal herido», explica la escritora que llevaba cinco años sin publicar.
Con este trabajo, Suárez ha querido poetizar el  western, un género que, desde el punto de vista literario, apenas ha tenido peso. No obstante, en su opinión, esta historia usa esta ambientación para hablar de la capacidad que «tenemos para hacer juicios de valor sobre gente de la que, en realidad, no tenemos ni idea de cómo es».
Su breve poema épico contiene material suficiente como para convertirse en una historia más extensa. «La novela, como toda la prosa, es tierra firme y yo solo sé nadar», explica la escritora sobre su inclinación hacia la poesía.
De hecho, a pesar de que su libro está compuesto por una serie de testimonios breves, se incluye en una colección de poesía en la que su nombre figura con los de autores de la talla de Caballero Bonald, Pablo Neruda, Federico García Lorca, José Ángel Valente y Walt Whitman, entre muchos otros. Curiosamente, también incluye obras de otros autores canarios como Federico J. Silva o Berbel. «Estar con ellos es estar bien acompañada. Canarias ha dado, sigue dando y dará grandísima poesía, pero siguen sin considerarnos», lamenta la escritora que cita entre los valores actuales de la poesía en las Islas a Alicia Llarena o Pedro Flores. «Aquí hay gente muy valiosa. Pero parece que Canarias sigue siendo aquello que una vez me comentaron: siete almorranas en el culo del mundo», recalca.
Suárez sostiene que el reconocimiento es lo de menos. «De lo que se trata es de escribir. Lo demás no corre de nuestra cuenta». Sin embargo, en sus inicios como escritora, fueron los premios de poesía que ganó los que le permitieron publicar sus primeros libros: Pronóstico reservado, Huellas de Gorgona, Una mujer anda suelta, Que me corten la cabeza, El principio de la oblicuidad y Los ponientes, este último con el premio internacional Odón Betanzos de 2004. También ha publicado una antología, La voz tomada, y el poemario Las cosas no tienen mamá. En Internet se puede leer una selección de sus poemas; concretamente en la web www.abelmartin.com/aper/srojas/srojas.html