Tarfaya se hunde por Armas

02/05/2008

La naviera Armas deja un rastro desolador en Tarfaya. Un naufragio, 113 pasajeros que lo pierden todo, tres heridos, el barco hundido y la línea comercial a punto de irse al traste. Los pescadores marroquíes y sus falúas fueron los héroes de la aciaga jornada.

La peor pesadilla la vivieron los 113 pasajeros del buque Assalama. Propiedad de la naviera Armas, el barco llevaba 42 años de navegación; desde anoche es pasto de peces, erizos y de los fondos arenosos de Tarfaya, una costa situada a 98 kilómetros de Fuerteventura sobre la que los gobiernos de España, Canarias y Marruecos habían proyectado un acuerdo de asociación económica. Pero, en menos de 12 horas, el plan se ha ido a pique. Al cierre de esta edición, Naviera Armas daba por perdido el barco.

Todo comenzó a las diez de la mañana del pasado miércoles. El buque, de bandera panameña y tripulación cubana, partió rumbo a Puerto del Rosario. El fuerte oleaje deplazó la nave hacia la escollera nada más dar la vuelta al muelle. El golpe se concentró en la línea de flotación, muy próximo a la sala de máquinas y fue más severo de lo que intuía la tripulación. Tras una llamada a la sede central de la naviera en Las Palmas, el capitán optó por seguir, ya que el impacto había provocado al menos tres heridos, uno con pronóstico reservado por contusiones en el cuello y la espalda.

El Assalama empezó a aflojar su velocidad tras una hora de dificultosa navegación. Los técnicos bajaron a máquinas y detectaron una vía de agua «de considerable envergadura». En pocos minutos, el buque perdió nivel y saltó el protocolo de evacuación.

La nave se encontraba en ese momento a cinco kilómetos de la costa de Tarfaya. Según relatos del pasaje a este periódico, «sólo había dos botes salvavidas» para una capacidad de 1.500 personas. Este hecho, que debe ser supervisado por Capitanía Marítima, explica por qué los hombres permanecieron en cubierta mientras que sólo se trasladaron a tierra firme a mujeres y niños.

Comenzaron los primeros momentos de pánico (ver información de la página 3). La tripulación pidió auxilio a Tarfaya dos horas después de zarpar. Tarfaya es un pueblo de 7.000 habitantes, pobre hasta la saciedad, que vive sólo de la pesca. Pero ayer demostró que la solidaridad no depende de la renta per cápita (algunos viven con menos de un euro al día).

Al momento, salieron más de 10 falúas de pescadores (las conocidas pateras). Tardaron 45 minutos en llegar al Assalama por el fuerte oleaje. La destreza y veteranía de los tarfeños permitió evacuar a todos los hombres.

El pasaje permaneció seis horas en Tarfaya hasta que Armas los trasladó en guagua a dos hoteles de El Aaiún. El capitán y su tripulación abandonaron el barco a las 18.00 horas de ayer. El Assalama ponía fin a 42 años de vida.

Una parte del pasaje llegó ya de madrugada, sobre las 1.40 horas al aeropuerto de Gando, cansados e indignados por el tratamiento que les había dispensado la Naviera Armas. "Nos han dejado tirados, tratado como animales y no nos han dado ni un café. Hay niños que llevan tres días con los mismos pañales y personas diabéticas que no han podido medicarse. Además, conseguimos que nos alojaran en un hotel tras pelear mucho. Es lamentable", declaró a CANARIAS7 Mustapha El Kantachi, uno de los afectados.

Unos 80 canarios están tirados en El Aaiún.

Unos 80 canarios llevan al menos dos noches durmiendo en sendos hoteles de El Aaiún, uno ubicado en el centro (El Nagjir) y otro en la playa, a 25 kilómetros de la ciudad, en la que viven 300.000 personas.

Las autoridades marroquíes y los ciudadanos del país vecino «nos han dado un trato exquisito, muy diferente al de Naviera Armas».

Hacia las doce de anoche, en el aeropuerto La Marcha Verde de El Aaiún sólo había tres pasajeros. El resto se negaba a volar mientras «Armas no dé la cara y nos diga cómo nos indemniza. Lo hemos perdido todo, coches, maletas, ropa, dinero...».

Sólo en el hotel Nagjir había alojadas 38 personas, todas mujeres y niños, entre los que se incluyen cinco bebés.

Un panadero dejó en el fondo del mar el 4x4 de su propiedad y el horno que habia comprado con sus ahorros.

La línea de Fuerteventura a Tarfaya forma parte de un proyecto de expansión económica y comercial diseñado por los gobiernos de España, Marruecos y Canarias. La empresa encargada de coordinar los trabajos de inversión, planificación y desarrollo se llama Tarima Maroc, constituida al 50% por inversores canarios y marroquíes.

La obras de acondicionamiento del Puerto (los fondos son muy arenosos) costaron alrededor de 3 millones de euros, de los que el Gobierno canario de Adán Martín aportó, en la legislatura pasada, un millón para viabilizar el proyecto. El resto fue inversión de Rabat.