Del director

Sosa se quema en el fuego de sus fracasos

A los socialistas no les gusta que se les relacione con la caverna de Canariasahora.es y sus moradores. Hace unas semanas les irritó que se les vinculara con José Francisco Henríquez, elegido precisamente por el pleno municipal a propuesta del PSOE para representar a Las Palmas de Gran Canaria en la Asamblea de La Caja de Canarias y candidato de un sector de esa formación política a la presidencia de la entidad. Ahora les avergüenza que se diga que Carlos Sosa, director de Canariasahora.es y encargado de liquidar la sociedad tras su enésimo fracaso profesional, tiene algo que ver con el PSC.
Si fuera verdad que Sosa y el PSOE no son lo mismo, debió ser una casualidad que en su día el periodista se encargase de la comunicación en la Consejería de Política Territorial cuando su inquilino fue el socialista José Francisco Henríquez; también debió ser fruto del azar que la empresa Global, dirigida por un veterano socialista como Ángel Luis Sánchez Bolaños, confiase a Sosa su propaganda; igualmente fue una coincidencia que el propio PSOE fichase a Sosa como jefe de prensa y, por último, que asesorase desde bastante dentro al equipo de campaña de José Miguel Pérez.
Ahora, cuando las cosas no le salen al gusto de la caverna de Canariasahora.es y sus moradores; cuando son derrotados en La Caja; cuando no logran hacer saltar por los aires el pacto de gobierno en el Cabildo; cuando en Telde todo el mundo asume que sería imperdonable que José Antonio Perera tirase por la borda su buen nombre con un acuerdo de gobierno con Ciuca, como desean los cavernícolas de Canariasahora.es y sus tentáculos cabildicios; cuando en San Bartolomé de Tirajana resultaría muy burdo forzar una recomposición de la mayoría a base de -como se hizo en otras ocasiones- agilizar o ralentizar determinados flecos del caso Paraíso; cuando en el Cabildo grancanario está a punto de salir del horno el contrato para un «servicio de asesoramiento integral de comunicación»; cuando todo eso se escribe en negro sobre blanco, como ayer se hizo en este periódico, la consigna general es mirar para otro lado y decir que a Sosa lo conocen en el Partido Socialista porque lo ven cada semana en 59 segundos y poco más. Ya nadie se acuerda de los favores y los servicios prestados, de cómo ayudó a defenestrar a unos y a encumbrar a otros, de cómo fue el cooperador necesario -y encantando de serlo- a la hora de fumigar a quien no acatase las órdenes de unos o se resistiera a las exigencias urbanísticas de otros.
Por suerte para todos, por mucho que nieguen la evidencia, esto es una isla y aquí nos conocemos todos. Dice el refrán que pueblo chico, infierno grande, y en este pueblo y en este infierno hay diablos que llevan muchos, muchos años alimentando el fuego. Sosa es uno de ellos y ahora que se quema en sus fracasos, el PSOE intenta no salir chamuscado. Con lo fácil que es apartarse de las malas compañías.