Sin ‘brackets’, ni cirugía, ni anestesia

Odra Rodríguez Santana
ODRA RODRÍGUEZ SANTANA

El tratamiento del prognatismo mandibular en niños, una deformación dentofacial donde la mandíbula muerde por delante respecto al maxilar, ya no requiere de intervención quirúrgica ni de anestesia general ni de ingreso hospitalario. La única condición sine quanon es que los afectados deben iniciar la terapia en edad temprana, antes de que finalice su crecimiento óseo. El equipo que dirige el ortodoncista grancanario Luis Carlos Ojeda Perestelo dio a conocer el pasado mes de febrero una técnica innovadora que corrige esta deformidad dentofacial en niños, en el 26º Congreso Internacional de Cirugía Maxilofacial que se desarrolló por primera vez en España y, en concreto, en Gran Canaria. El especialista explica que se trata de colocar, bajo anestesia local, unos anclajes óseos en forma de miniplacas o microtornillos insertados en sus maxilares y conectados por un elástico, lo que permite mover los huesos. «Realizamos una ortopedia facial muy disimulada porque los anclajes no son visibles y el paciente apenas los notas, soportando únicamente una presión ligera de 200 gramos cada placa», afirma.

Este nuevo procedimiento es totalmente diferente a la que realiza la Seguridad Social. Según Ojeda Perestelo, la orientación clásica para tratar a los menores con esta deformidad es « meterlos en quirófano para reducir y colocar correctamente los maxilares». La intervención se realiza una que vez que han finalizado su «proceso de crecimiento, con anestesia general y consiguiente hospitalización. Además, está sujeta a la aprobación del servicio de cirugía maxilofacial, al estar contemplada parcialmente como cirugía estética y, por lo tanto, se da prioridad habitualmente a los pacientes con un problema tumoral o poli traumatizados», añade.

En esta línea, añade que para ser intervenido además, necesitan colocarse aparatos correctores fijos o brackets. «Ningún paciente que se vaya operar de los huesos maxilares en la Seguridad Social puede entrar en quirófano sin llevar sus brackets. Es decir, el paciente debe entrar en un círculo de odontología privada para ponerse su aparato para luego operarse», asevera. Esto supone que muchos niños deban convivir con «su asimetría y deformidad facial durante toda su adolescencia y posadolescencia con el consiguiente trauma y mofa de sus compañeros hasta terminar de crecer y ser intervenidos», opina el ortodoncista.

Nueve meses. Con este nuevo método, la deformidad no solo se va a corregir en «nueve meses, a lo sumo un año, sin haber necesitado ni un solo brackets sino que los costes se abaratan mucho», afirma. Ojeda Perestelo asegura que colocar estos tornillos en el hueso «puede tener un coste de 500 euros frente a los 15.000 euros que saldrían aproximadamente los brackets y una intervención quirúrgica».

El centro de odontología integral Ojeda Perestelo es pionero en Canarias en aplicar este tratamiento, que inventó la escuela belga en 2004 y que se practica de forma estandarizada en hospitales públicos de Bélgica y Alemania al ofrecer «claros beneficios para los niños y unos costes mucho más baratos que una intervención quirúrgica», destaca el especialista. Los niños que sufren prognatismo mandibular suelen tener «un gesto triste, sin expresión pero después de tratarlos logran caras balanceadas, armónicas y bien proyectadas que envejecerán mucho mejor», dice.

El experto atiende en la actualidad a diez niños afectados de esta patología, que ya están apreciando como «Ganan calidad de vida al masticar correctamente y suavizarles la expresión del rostro, especialmente en los niños fisurados». Pero, además, si por casualidad se vuelve a observar la deformidad maxilofacial cuando el niño sufra un pico de crecimiento, se vuelve a «traccionar de las placas ya que no se retiran hasta que finalice el crecimiento del niño (18-25 años)», dice el especialista.