«Sin denuncia no hay protección»

Rosa Rodríguez
ROSA RODRÍGUEZ

La entrada en vigor de la Ley de Violencia de Género supuso un salto de gigante en lo que a protección para víctimas de maltrato se refiere, pero, al tiempo, ha obtenido una enorme contestación en el ámbito jurídico. Las mujeres se echan atrás a la hora de denunciar, lo único que las hace visibles y garantiza su protección.

Sólo hay una diferencia entre una mujer víctima de violencia machistas y la que no lo es: el hombre que ha elegido como pareja; el de la primera mujer, «incapaz de resolver un conflicto sin utilizar la violencia», afirma sin vacilar Inés Rojas, consejera de Bienestar Social. Las administraciones, las asociaciones que trabajan con las víctimas, los juristas, todos han llegado además de esto a la conclusión de que «algo está fallando» en la lucha contra la violencia machista para que las mujeres sigan muriendo a manos de sus parejas. Ninguno tiene la respuesta, pero atisban dos aspectos fundamentales: la educación y los valores que están recibiendo los niños y los jóvenes y la contestación que está teniendo la Ley de Violencia de Género en el ámbito jurídico.

Esto último lleva a que muchas mujeres no denuncien porque no se sienten apoyadas por la Justicia. «La denuncia es lo único que activa los mecanismos de protección, pero somos conscientes de que muchas no denuncian porque en el juzgado van a verse ya cuestionadas y culpabilizadas», asegura Asunción Pardillo, jefa de la Unidad contra la Violencia de Género sobre la Mujer de Tenerife, que es clara al afirmar que «sin denuncia, no hay protección». En Tenerife, que encabeza la lista de muertes, con seis de las 10 habidas en Canarias este año, sólo una mujer de las fallecidas denunció a su pareja y únicamente se han colocado seis pulseras de protección de las 3.000 que llegaron a las islas.

Y se llega a la violencia de género porque «falla la educación y la formación» coinciden otra vez todos. «Asombra que muchas chicas jóvenes no se dan cuenta de que son víctimas, entre otras cosas porque no cuestionan conductas machistas, al contrario, las normalizan y permiten que sus novios les controlen, por ejemplo, la vestimenta o las amistades», dice Pino de la Nuez, de la Asociación de Mujeres Juristas Themis. Asunción Pardillo apunta además que hay un «neomachismo increíble» auspiciado sobre todo, dice, por conductas que llegan a través de los medios de comunicación, especialmente la televisión, y por declaraciones de personajes, algunos del ámbito jurídico, con cierta autoridad que victimizan a las víctimas y «mitifican al maltratador bajo etiquetas de enfermo, alcohólico, drogodependiente, que no son ciertas», agrega Mariángeles Jaime, de la asociación Themis.