Sesenta años de historia

Por la falta de lluvia en la isla, la agricultura siempre fue de secano. A principios del siglo XX surgen los primeros cultivos de regadío, alfalfa, millo, y, en los años 30, el tomate. Tuineje es el principal motor de esta producción. Así nace en 1946 la Cooperativa Agrícola de Gran Tarajal.

NATALIA RAMOS

En 1960 Tuineje cultiva las tres cuartas partes de la producción de tomate en la isla. Mantiene por tanto la supremacía de este cultivo de regadío, que en estos años ya supera al de la alfalfa. En esta década la Cooperativa Agrícola de Gran Tarajal se encuentra en un proceso de refundación, en la que se incorporan nuevos miembros y comienza el empaquetado propio en el almacén y la actividad exportadora. El año de su creación, 1946, es recordado por la intensa lluvia que cayó, «el barranco de agua llenaba el valle de lado a lado, como nunca más se ha visto después, y se llevaba a su paso gavias, animales, árboles, y todo lo que ponía delante». Así se recoge en el libro La Cooperativa Agrícola de Gran Tarajal, 60 años de historia, 1946-2006, editado por el Cabildo insular, de Felipe Bermúdez Suárez. Las palabras de Juan Díaz Velázquez, uno de los fundadores, aclaran que la cooperativa se creó en aquel momento porque «había muchos abusadores, era una necesidad, una manera de dar salida a los productos de la tierra, evitando la dependencia de los especuladores». Su primera etapa está marcada por las dificultades y las incertidumbres de los 34 socios fundadores, entre los que destaca la figura de Sebastián Ramos Ramos como promotor y líder de la idea. Su nombre ha quedado vinculado a la historia de la entidad con la marca de tomates Ramos, que es la más prestigiosa y de mayor calidad que se exporta a los mercados europeos. En la actualidad, aunque por ejemplo la zafra de 2005-2006 ha sido una de las peores que se recuerda, «la fruta se ha manchado, mientras el mercado no ha tirado», el autor concluye que « dentro de una agricultura canaria en crisis, sobre todo en el sector tomatero, el tomate de Fuerteventura, que se ha ganado un puesto en el mercado europeo, puede tener futuro».