Balonmano-Mundial

Sarmiento: «Ojalá mi ejemplo impulse al balonmano canario»

29/01/2013

El de Escaleritas forma parte de una generación legendaria que el domingo consiguió el segundo Mundial de la selección española. En su currículo hay triunfos de todo pelaje, «ninguno como este», asegura

— Seis meses después de aquel macabro gol de Accambray para Francia que suponía la eliminación de los Juegos Olímpicos, campeones del mundo...

— Todavía lo estoy asimilando. Lo habíamos hablado en el vestuario, cuando trabajas viene la recompensa. Habíamos tenido muy mala suerte en algunos momentos, como aquel gol de Francia, en el Europeo casi conseguimos medalla, tenía que tocarnos ganar. Y encima en casa.

— Derrocando pronósticos amedrentados por la poderosa Dinamarca...

— Por eso digo que todo salió perfecto. No imaginábamos que fuera tan increíble, derrotando a Dinamarca por una diferencia de 16 goles. Todo un sueño.

— En su día se explicó que la química del grupo fue fundamental en el éxito de las selecciones de baloncesto y fútbol. ¿Sucede lo mismo con ustedes?

— El fuerte que tenemos en la selección es que no hay estrellas. Somos un equipo en su definición, el valor que tenemos es el juego colectivo. Eso significa que el buen rollo que tenemos en el día a día se traslada a la pista. Los que a lo mejor han jugado menos minutos arropaban igual y apoyaban tanto desde el banquillo que fueron parte tan importante como cualquier otro.

— En ese rol encaja su papel en la final ante Dinamarca. ¿Cómo vivió el gran día con un protagonismo menor que en el resto del torneo?

— El seleccionador acertó plenamente. Planteó el partido a la perfección. Habíamos tenido una forma de jugar muy definida durante el torneo, en lo que yo, es verdad, había tenido más peso que durante la final. Eso sorprendió mucho a Dinamarca, que esperaba otra cosa de nosotros. Intentó que eso les despistara en el principio, pero estaba funcionando tan bien que no valía la pena cambiarlo durante el desarrollo de la final.

—¿Representa este triunfo la cumbre de su carrera?

— Esto ha sido lo máximo. Antes me conformaba con jugar un Mundial en casa, como hemos hecho. Pero esto fue como un sueño desde el principio. Y más cuando te sientes partícipe, como me ha pasado. Al principio lo comparaba con la Champions que gané con el Barcelona, pero no tiene ni punto de comparación.

—¿Alguna ocasión imaginó un día así cuando se iniciaba en el balonmano?

— Me he acordado de muchas cosas desde que conseguimos el título. Sobre todo de mi familia, del esfuerzo que hacían mis padres por llevarme a entrenar cada día y a jugar todos los fines de semana cuando comenzaba en el Escaleritas. Estás ahí y al recoger la medalla te acuerdas de toda tu trayectoria como cuando jugaba en el Gáldar. Pero no, esto nunca pasó por mi cabeza.

—¿Responsabilizado como la máxima autoridad del balonmano del Archipiélago en la actualidad?

— No noto esa responsabilidad. Pero sí que ojalá que mi ejemplo, ahora que nos prestan atención por ganar el Mundial, sirva para impulsar el balonmano en Canarias. Para que los niños que ahora mismo solo ven fútbol, quieran jugar a este deporte. Porque vuelva a ver gente practicando este deporte y pronto podamos tener una mayor representación en las categorías de élite, ahora que no tenemos equipos en la máxima categoría masculina. Lo veo más así que como una responsabilidad.

— No hay tregua. Con la resaca del Mundial todavía latente, la exigencia de la competición le espera con el Barcelona.

— Sí, y mucho más porque mi compañero de posición en el Barça se ha lesionado. El sábado tenemos partido de la Champions League en Berlín. Espero seguir manteniendo esta dinámica y ganar más torneos.