Santiago Carrillo: «Debemos hacer frente a esta derecha desmelenada»

18/09/2012

Ha cumplido los 91 y se confiesa un hombre afortunado. El ex secretario general del PCE, Santiago Carrillo, pasa unos días de descanso en Gran Canaria, donde participó en un homenaje a Negrín. El resto de la semana lo dedica a conocer la Isla. Es un turista que no pasa desapercibido.

--La excusa de este viaje ha sido el homenaje que la Fundación ha tributado a Negrín. ¿Lo conoció?
--Sí y no superficialmente. Le he visto muchísimas veces. La primera vez  fue en diciembre de 1930. Yo iba para cumplir 16 años y le conocí porque yo estaba con mi padre -que era dirigente del PSOE y de la UGT-, y con Largo Caballero en un mitin que se celebraba en memoria de Pablo Iglesias, en Madrid. Durante el mitin llegó al palco el doctor Negrín. Fue la primera vez que yo le vi. Pero cuando ya tuve conversación con él fue en 1934. En vísperas del movimiento revolucionario de octubre de ese año que se hizo para impedir la entrada de la CEDA en el poder. La víspera la pasamos juntos con otros amigos en el estudio de Luis Quintanilla, pintor. Después, he estado con Negrín varias veces durante la guerra de España. Y después, cuando estábamos en el exilio.
»La última entrevista con él fue en el año 56, en el verano, precisamente un par de meses antes de su muerte. Estuvimos comentando que en Madrid había habido por primera vez una manifestación estudiantil en la que participaban juntos hijos de vencedores y de vencidos, lo que prefiguraba un poco lo que podía ser mucho más tarde la reconciliación nacional.

--¿Cómo era como persona, en el trato?
--Un hombre muy amable, extraordinariamente amable. Con un poder de sugestión muy grande, un hombre con el cual era muy fácil el diálogo. Durante la guerra ese diálogo fue facilísimo porque el doctor Negrín y el Partido Comunista estábamos de acuerdo en que había que llevar la resistencia al fascismo hasta el ultimo momento. No existía ninguna posibilidad de paz, porque el franquismo se había planteado aniquilar a todo lo que oliese a republicano y a demócrata en España. Esa coincidencia  le valió a Negrín muchos ataques, incluso en el seno de su partido.

--Paralelamente a la recuperación de la figura de Negrín se está produciendo en España lo que se ha dado en llamar la reivindicación de la Memoria Histórica. Grupos por todoel país buscan las fosas de víctimas republicanas, tantos años después. ¿A usted qué sentimiento le produce esta especie de vuelta atrás en la historia? 
--De lo que no se había hablado era de la República, de la suerte de los republicanos después de la pérdida de la guerra. Todo lo que había sucedido de represión y horror durante muchos años  quedó sepultado bajo una frase que carecía totalmente de sentido, que era «la paz de Franco». Franco, terminada la guerra, continuó haciendo la guerra a los republicanos. Las cifras de muertos en la represión posterior a la guerra fueron verdaderamente enormes.  Es una cifra que supera los 100.000. Lo  que está pasando ahora no es una vuelta atrás. Lo que está sucediendo es que hoy las generaciones actuales están enterándose de algo que se les ocultó totalmente. Primero: ¿qué fue la República?; segundo: ¿qué fue la represión? Y se está rescatando a los muertos de las fosas abiertas en las tapias de los cementerios o en los caminos de los pueblos de España para darles sepultura.
»Y eso ¿por qué se hace? Primero porque se han dicho tantas barbaridades de los republicanos y se han ocultado las mayores barbaridades de los franquistas, que era necesario que la gente se enterara realmente de lo que sucedió, pero, además, porque las familias de estas personas asesinadas en ese periodo tiene derecho a rendir culto a sus muertos. Y eso es todo. Nadie está reclamando que se desentierre a los capitostes franquistas y que se les juzgue después de muertos. Nadie está pidiendo revanchas de ningún género. Lo que se está pidiendo, simplemente, es  el respeto a las víctimas republicanas y el consuelo para sus familias.

--¿Es un síntoma de madurez democrática el que se pueda hacer en este momento?
--Yo creo que sí. Mire usted, hay un hecho que es real, al principio de la transición eso no pudo hacerse. Pero no pudo hacerse porque la transición española la hicimos la izquierda con una parte de los franquistas.  Sin la colaboración entre la izquierda y los reformistas del Franquismo no había manera de salir a un sistema democrático. Los reformistas del Franquismo no renegaron de su historia y no les podíamos pedir que renegaran de su historia. Lo que nos interesaba es que ese sector contribuyese al establecimiento de libertades democráticas que la oposición sola no había sido capaz de implantar en este país.
»Ahora la democracia es más sólida, han crecido nuevas generaciones, los jóvenes y los hombres de hoy no tienen por qué responder de lo que hicieron sus padres o sus abuelos. Es un momento en que se puede hacer lo que era imposible en los años de la transición. Lo extraño es que el partido de la derecha no apoye eso sin reservas, porque da la impresión de que se  siente ligado de alguna manera a aquel pasado y a aquel régimen. La mayoría de los españoles ya hoy ve producirse esas cosas sin ningún temor, sin ninguna inquietud. Hoy ha llegado el momento de que se haga justicia de verdad a los republicanos. Sería muy importante que las sentencias de los tribunales fascistas -que fueron pamemas,  pantomima de procesos-, fueran anuladas por el Parlamento  en la ley de la Memoria Histórica. Desgraciadamente ahí también hay resistencias en una magistratura que, a veces, da la impresión de que no conecta con el sistema democrático como debería conectar.

 --¿Ha vivido usted prácticamente todos los acontecimiento fundamentales de la historia de España desde la revolución de Asturias, creo que estuvo usted allí...
--Sí, sí.

--Es impresionante su biografía: la revolución de Asturias, la guerra, el exilio, la transición, el 23- F...
--Sí, yo soy un hombre de mucha suerte porque, bueno, habiendo pasado a través de todas las tempestades que ha conocido mi generación, yo he conseguido llegar a la edad que tengo hoy. Yo mismo me pregunto a veces que por qué milagro ¿no? Pero eso yo lo considero, claro, un privilegio, una suerte. Al mismo tiempo es un poco triste porque todos los que eran tus amigos han ido desapareciendo y, aún hoy, con los pocos que quedan se te juntan  los entierros de unos y de otros en espera de que llegue el tuyo.
 

--¿Sería usted capaz de elegir un momento de su vida el más emocionante, el más triste, el mas importante...?
--Pues mire usted, como he vivido tanto... Puedo decirle varios en los que he sido feliz. Por ejemplo, el 14 de abril de 1931 proclamando la República. Ese fue un momento extraordinario en mi vida. Yo tenía 16 años.
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--¿Estaba en Madrid?
--Sí. Después, la guerra. Otro momento sublime fue  cuando, después de algunas semanas de defender Madrid, llegamos a la conclusión de que los franquistas no iban a poder entrar. La pérdida de la guerra fue una gran catástrofe. La victoria de los aliados en la segunda guerra mundial fue para los exiliados españoles una auténtica fiesta, pero vino después la traición al pueblo español, abandonado de nuevo por las democracias . Y luego, la transición y la vuelta al país, para mí, fueron momentos de los más  emocionantes de mi  vida. Pero ha habido muchos, tantos como para que el corazón termine enfermando. Y el 23-F fue sin duda uno de los momentos más tristes de mi vida.

--¿Cómo ve el patio político?
--Yo creo que Zapatero está tratando de avanzar el sistema democrático pero la oposición es realmente ... nada que se pueda considerar en los términos del sistema parlamentario y democrático. Es una oposición brutal. Tenemos un partido de derechas, el Partido Popular, cuyos  dirigentes a veces dan la impresión de ser hombres de un grupúsculo de extrema derecha  en vez de  de un gran partido conservador europeo. Tenemos también una iglesia cuyo órgano de expresión pública es la Cope, que es nacionalcatolicismo puro. Es la caverna. Lo que no quiere decir que los católicos sean la caverna, porque muchísimos creyentes incluso sacerdotes, incluso obispos están en contra de esa orientacion que personifican hoy Cañizares, Rouco Varela.. y que  hacen lamentar que personajes como Tarancón, que fue tan importante en la transición, haya desaparecido.
»Eso hace que la situación hoy sea muy tensa, algunas veces muy desagradable, pero yo tengo la convicción de que vamos a consolidar definitivamente el sistema democrática y de que algún día tendremos una derecha europea.
 

-¿En los últimos años ha vivido al menos dos intentos de boicot por parte de grupos de ultraderecha, uno en una librería y otro en la Autónoma. ¿Como le sienta? 

--A nadie le sientan bien esas burradas porque fueron auténticas burradas. Esas son cosas profundamente desagradables que demuestran que todavía hay en este país gentes de otra época. Me parece que son gajes del oficio cuando uno ha dedicado toda su vida a luchar por un ideal y a luchar por la libertad.  Al lado de eso, pues mire usted, en esta misma visita a Canarias me  impresiona ver la cantidad de gente que en la calle se acerca a saludarme amistosamente. Gente que me invita sin conocerme. Eso compensa.

--¿Como republicano qué opina del futuro de la monarquía?
--Yo pienso que un día España será republicana, seguro, como todo el mundo. La monarquía que tenemos hoy tiene una justificación histórica en el papel del Rey Juan Carlos. Heredó  un sistema de dictadura y podía haber sido un autócrata y ha devuelto la soberanía al pueblo y ha colaborado con las fuerzas democráticas y con la izquierda  de una manera muy especial. Y el hecho de que haya ahora gente que piensa en la república me parece también normal, pero no creo que el tema de la república sea un tema para hoy. Para hoy tenemos muchos temas más urgentes y más importantes

--¿Cómo cuáles?
--Consolidar el sistema democrático y hacer frente a esta derecha desmelenada que por desgracia soportamos.