San Bartolomé aumentará el control del ruido generado por el ocio nocturno

26/03/2013
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El Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana (Gran Canaria) ha redactado un proyecto de nueva ordenanza de Protección contra la contaminación acústica, con el fin de aumentar el control de los ruidos que genera el ocio nocturno de las zonas turísticas del municipio.

La nueva normativa se adapta la ley estatal y supera "con creces" la antigua normativa municipal de protección del medio ambiente frente a ruidos y vibraciones aprobada en el año 2002, cuyo proyecto será aprobado mañana en el pleno ordinario, ha informado hoy el Consistorio.

Entre las novedades más significativas de esta norma se encuentra la obligación de que, a partir de su aprobación, todos los locales que dispongan de aparatos reproductores de sonido o audiovisual tendrán que instalar limitadores homologados.

Estos aparatos estarán conectados de manera telemática con los servicios municipales de Policía, Fomento o Disciplina Urbanística para su control.

Los limitadores permitirán el autocontrol en los propios locales y, también, que los niveles de ruidos de esos establecimientos sean examinados en cada momento por el propio Ayuntamiento.

El empleo de esos limitadores acústicos es sólo una medida obligatoria adicional que no exime de cumplir con el resto de medidas que ya se exigen, como la insonorización de los locales.

La nueva ordenanza surge a raíz de un estudio previo sobre el mapa de ruidos de las zonas de ocio nocturno del municipio que el Consistorio solicitó al Consorcio de Rehabilitación del Sur, en el que se destaca que "el ruido de ocio nocturno excede los requisitos para zonas residenciales".

El estudio del Consorcio añade que los ruidos incumplen en general los niveles para el espacio interior, al menos durante los periodos de actividad de los locales de ocio nocturno; aunque en algunas zonas como Plaza de Maspalomas y el Centro Comercial Yumbo incluso incumple los objetivos promedio de calidad acústica.

En ese sentido, la ordenanza va dirigida fundamentalmente al control de las actividades sujetas a licencia municipal de actividades clasificadas, pero no sólo a ellas, porque en su ámbito de aplicación obligatoria quedan encuadradas todas las actividades.

Entre estas destacan las instalaciones, medios de transportes, actuaciones públicas o privadas, individuales o colectivas, y emisores acústicos en general, que en su funcionamiento, uso o ejercicio generen ruidos y vibraciones susceptibles de provocar molestias.

La ordenanza posibilita a los vecinos a denunciar ante el Ayuntamiento cualquier actuación pública o privada que incumpla las normas de protección sonora.

Las infracciones distinguen entre muy graves, graves y leves, que pueden ser sancionadas con multas que podrían ir de los 1.500 a los 15.000 euros; entre las graves destacan por ejemplo el exceso de ruido de coches y ciclomotores.