Rodríguez se queda solo

26/09/2011

La ira con la que Juan Manuel Rodríguez ha criticado los dos últimos arbitrajes recibidos por la Unión Deportiva, lejos de mancomunar el sentimiento de indignación, ha minado el ascendente que el entrenador tenía puertas adentro en Pío XII. Es más, hay quien en la escala ejecutiva de Las Palmas teme que se enquiste una deriva de confrontación con los árbitros.

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El rostro de algunos dirigentes de la Unión Deportiva al concluir el partido de Girona estaba desencajado. Pero no solo por la derrota. Que también. Juan Manuel Rodríguez acaba de dar portazo a su comparecencia ante los medios en un ambiente incandescente, de reproches a los informadores canarios, y en un guiño surrealista, agazapándose tras una apreciación de un periodista local. «Acabo de escuchar lo de Juan Manuel y es intolerable. Se ha enfrentado a los medios cuando no tiene razón. No hemos perdido por las decisiones del colegiado», indicaba un alto dirigente.


Esa manifestación no era una frase aislada en el cerebro institucional del equipo. El mismo sentimiento anida en el consejo de administración y en la comisión deportiva. La misma voz que se expresaba en las líneas superiores de esta información, se mostraba, además, preocupado por la posibilidad de que esa sensación acabe echando raíces en el equipo. «Esto es muy peligroso. Si se sigue en esa línea acabará afectando a la mentalidad de los jugadores. Por no hablar de la posibilidad de al final enfrentarnos al colectivo arbitral», señalaba.


Incluso Miguel Ángel Ramírez ha exhibido su disgusto con la actitud de Rodríguez, según se apuntaba este lunes en la Cadena SER. Ante esta situación, el técnico se escora en su postura, y ha dejado entrever que en su opinión la entidad debería manifestarse públicamente en contra de lo que entiende como una campaña de agresión por parte del estamento arbitral a su equipo.


Sus detractores siempre han castigado a Rodríguez sobre su dominio del entorno. Públicas sus diferencias con los intestinos del club temporadas pasadas, el entrenador de Alcaravaneras comenzaba está temporada reforzado y con sus poderes multiplicados. «Nunca antes había sentido tanto respaldo del club», enfatizaba en varias ocasiones. Esa voluntad de alimentar el ego del entrenador otorgándole un radio de acción más amplio, se ha visto alterado por su reacción, entendida en el club como impropia para el poco tiempo de competición que ha transcurrido de momento. Seis partidos en los que el profesional grancanario ha sido expulsado en dos ocasiones.


Considerado en la casa como un hombre terco en sus ideas, los hay dentro de la entidad que opinan que dialogar con el técnico no le va a hacer cambiar de parámetros. «Se ha metido en esa dinámica y nos va a costar pararle», indicaban.


Pero las confesiones anónimas de la cúpula se ven reforzadas por el discurso público de los futbolistas más veteranos. Así como Juan Manuel Rodríguez ha conseguido modular a su gusto el mensaje de los más jóvenes, las voces con mayor recorrido del vestuario prefieren pasar a un segundo plano la discusión arbitral. «Hay que saber jugar contra los arbitrajes, a veces te quitan y otras te dan», significaba este lunes a este diario Mariano Barbosa; «nosotros también tenemos que corregir nuestros errores», dijo Javi Guerrero.