YACIMIENTO EN TELDE

Restos humanos de neonatos en El Portichuelo

01/05/2011

En marzo de 1983 se realizó la primera investigación arqueológica en el poblado troglodita aborigen de Cendro, siendo Julio Cuenca conservador-jefe del Museo Canario. En él, sobre todo en la zona de El Portichuelo, se realizaron descubrimientos sensacionales. Ahora han continuado.

En estos primeros trabajos realizados en lo que era entonces una finca privada, junto a numerosos restos arqueológicos, los especialistas descubrieron restos óseos humanos de neonatos y restos alimenticios, un hallazgo sin precedentes en la arqueología canaria, porque si bien están documentados restos óseos infantiles en determinados yacimientos, aunque no de neonatos, estos nunca habían sido encontrados en contextos aparentemente domésticos, asociados a restos alimenticios a modo de ofrendas.
Estos hallazgos fueron cuestionados en principio por algunos arqueólogos, que apuntaron que podrían tratarse de restos de ovicápridos inmaduros. Mayor fue la sorpresa cuando los autores de la investigación publicaron los primeros resultados, apuntando la posibilidad de que esos hallazgos de inhumaciones de neonatos aparecidos en un contexto no funerario y asociados a lo que parecían ofrendas alimenticias pudieran estar en relación con la aplicación de lo que los cronistas denominaron El Estatuto Infanticida, puesto en marcha como medida drástica de control de natalidad que los canarios llevaron a la práctica en diversos momentos, coincidiendo con hambrunas o con conflictos armados en su época.
En 1984, los trabajos en Cendro se pararon, por diversas razones y en 1994 se procedió a la compra de la finca de El Portichuelo, que pasó a ser de titularidad pública. En 1999 el Cabildo hizo un intento de estudio para evaluar el estado de conservación del yacimiento, pero no fue hasta diez años más tarde que el proyecto se reactiva por iniciativa del Gobierno de Canarias y del propio Ayuntamiento de Telde y con la dirección de Julio Cuenca Sanabria.
En los trabajos arqueológicos que vienen realizando en una zona de El Portichuelo, Cuenca y sus compañeros han encontrado los restos óseos de al menos seis inhumaciones de individuos neonatos o perinatales, algunos de ellos en posición primaria, en un contexto arqueológico formado por restos óseos fragmentados de ovicápridos, pertenecientes a animales inmaduros, restos malacológicos, carbones, cenizas y grandes fragmentos de recipientes cerámicos, algunos pintados y otros tiznados por estar en contacto con el fuego.