Recetas como talones sin fondo

Con seguridad recibió con esperanza la noticia de que había acuerdo sobre la deuda farmacéutica tras la reunión celebrada este jueves entre la administración y los colegios. Horas antes Elena Angulo, farmacéutica en Telde, relató a este periódico la situación a la que ha llegado tras tres meses sin cobrar. «Ahora siempre debo», dice.

R.R./A.A.

Si el acuerdo anunciado este jueves por el Servicio Canario de Salud y los colegios profesionales no se materializa, el mes que viene Elena Angulo (Las Palmas de Gran Canaria, 1966) no tendrá con qué pagar las nóminas de la oficina de farmacia de la que es titular en Telde.

Como la administración no le ha pagado los medicamentos financiados que ella ha dispensado desde junio, ya ha agotado las tres pólizas de crédito de las que dispone. Debe a los bancos 170.000 euros. En uno de los casos el interés es de 5%. «Si no cobro (de la administración), no llego al mes que viene; he hipotecado todo mi patrimonio después de 20 años de trabajo».

(Los farmacéuticos calculan que la administración les debe más de 100 millones de euros por los medicamentos dispensados entre junio y agosto en todas las islas.)

Angulo estudio Farmacia en Salamanca y después Análisis Clínicos en Madrid. Contribuyó a su manutención con clases particulares y, sin terminar «análisis», solicitó una farmacia en un núcleo aislado. Le aconsejaron que investigara en La Aldea y ¡eureka!, no sólo había un núcleo aislado sino que, además, justo en ese lugar su abuelo tenía un almacén en desuso. Pidió la farmacia en 1991 y a los seis meses se la concedieron. La abrió en 1993. Empezó de cero. «Costó mucho arrancar, pero yo estaba muy contenta. Me siento aldeana de adopción».

Después de 13 años y ya con hijos, decidió dejar La Aldea. Vendió su farmacia. «Compré en Telde para estar más cerca de mis padres y también por los niños». La farmacia que había comprado estaba en «un local oscuro de alquiler», así que en 2008 invirtió en uno nuevo. «Monté la farmacia como yo quería, con muchísima ilusión».

Para remontar la situación la farmacia de Elena Angulo tiene hasta un pequeño parque infantil para que los niños jueguen mientras su padres compran, realiza sorteos y se asoma a las redes sociales. «Antes vivía yo muy bien con una póliza de crédito, hoy tengo tres. No es un problema de gestión», argumenta, «es del cliente (la administración), es él quien debe ir a buscar financiación, no nosotros. Las recetas son como talones sin fondos».