Si uno quiere preservar la sociedad -la unión de personas en el marco de un territorio-, se requiere que se desarrolle entre los ciudadanos un sentido de la solidaridad. Pero esta solidaridad no debe entenderse como una forma de altruismo moral, sino como un acto netamente político por medio del cual se responde a eventualidades que unas veces afectan a unos y otras veces afectan a otros, pero que, a la larga, amenaza el futuro de la comunidad en su conjunto, la de los más ricos y la de los más pobres. Con palabras similares a estas defendió hace unas semanas el filósofo alemán Jürgen Habermas en la Universidad KU Leuven de Bélgica la necesidad de que Alemania se implique en la ayuda de los países que lo están pasando mal en esta crisis, entre ellos España. Trasladado el argumento a nuestro propio contexto, los canarios que cada vez más engrosan las cifras de la pobreza no estarían desencaminados si esperaran la solidaridad de las administraciones públicas y del resto de sus convecinos. Y los que aún no lo están pasando mal, tampoco andarían desencaminados si empezaran a preocuparse por el mundo en el que empezamos a convivir.
«La única solución real es el cambio de mentalidad. Hasta ahora la exclusión social se ha tratado como un efecto residual de la crisis cuando realmente la pobreza es un reflejo de la sociedad en la que vivimos y de las políticas que se están llevando a cabo», explica Yiyo Espino, portavoz de Cáritas de Canarias.
Para Cáritas, explica, «el problema radica en que, con la actual crisis económico-financiera, no nos estamos planteando los problemas en el nivel de la existencia cotidiana, porque la razón ha quedado secuestrada por el interés económico», y «quienes toman las decisiones económicas miran más al sistema que al ser humano. Es imposible mantener un sistema que no tiene conciencia de lo que es el deterioro del medio ambiente o el hambre. No hay un planteamiento sobre cómo crear un mundo que valga para todos, sino que se piensa solo en un mundo para unos pocos».
En este contexto, las ayudas en forma de donativos, alimentos, etcétera que reciben organizaciones como Cáritas, el Banco de Alimentos y similares, son «un parche». Hay que recordar, señala Espino, «que cuando en España se hablaba de que todo iba bien había dos millones de personas en paro. Lo que ha hecho la crisis es magnificar lo que ya existía». Por eso, continua, «tenemos que ser conscientes de que todo esto son parches que no llevan sino a que la pobreza la vayamos arrastrando. Tiene mucha relevancia la información y la denuncia, pues no basta con dar de comer, aunque evidentemente es necesario», añadió. Cáritas es consciente de que «ahora hay que hacer frente a problemas de urgencia, porque la inmediatez hay que solucionarla».
Para eso, para ayudas de «urgencia» en las que pueda colaborar, CANARIAS7 le facilita una  lista de asociaciones a las que acudir o eventos que puede apoyar.